1561: La cultura cruceña
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1561: La cultura cruceña
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Jueves,  30  de Diciembre, 2010

En un mínimo de palabras, cultura es comportamiento aprendido. España trajo a América, a través de la espada y de la cruz, la cultura europea, que es producto de la cultura greco-latina que se cristianiza y que toma elementos de cada región del Viejo Mundo. Los conquistadores, por tanto, ya sean civiles o religiosos, son portadores de la cultura europea, pero a través de la óptica hispano-lusitana.

El 26 de febrero de 1561 no sólo marca la fecha de la fundación de Santa Cruz de la Sierra, sino también el inicio de la cultura cruceño. El conquistador hispano trajo consigo la cultura europea, fundamentalmente española y cristiana. Esta cultura se adaptó a las nuevas circunstancias y para sobrevivir tomó elementos de la cultura indígena, así pues la cultura conquistadora se hacía mestiza, se hacía cruceña.

Santa Cruz de la Sierra desde su nacimiento ha generado una cultura bien definida. Entendemos por cultura cruceña el conjunto de rasgos distintivos y que son características inconfundibles que la diferencian de otras culturas; el conjunto de manifestaciones culturales mestizas que dan como resultado una forma de expresión original y que sirve como elemento de identidad regionalista y una ayuda a su propio valor.

La cultura cruceña va dejando su huella en aquello que se ha dado en llamar patrimonio cultural,  que no es otra cosa que el conjunto de elementos de la cultura material y espiritual que ha ido creando el hombre cruceño a lo largo del tiempo: documentos escritos y tradición oral, arte y artesanía, música y folclore, etiqueta y formas de decir, literatura, leyendas y tradiciones... Llegado a este punto es lícito preguntarse cuáles son las principales características de la cultura cruceña. Veamos: 1) La conciencia histórica es una de sus características más destacables. El cruceño se ha sentido siempre unido por la idea de una ascendencia común que lo hace miembro de una comunidad más o menos cerrada y diferente a las demás. Esta ascendencia común se ha centrado exclusivamente en lo hispano, lo que por supuesto le ha dado una visión parcial de la problemática. Esta conciencia histórica se ha visto reforzada a lo largo de casi 400 años por el aislacionismo al que se ha visto sometida la región, pues la ha obligado a ensimismarse y tomar mayor conciencia de una diferenciación respecto a comunidades vecinas. A partir de los primeros años del siglo XX esta conciencia  histórica se ha robustecido poco a poco y ha tomado las banderas de las reivindicaciones regionales: basta pensar en el Memorándum de 1904 y las luchas cívicas de fines de la década de los '50 del siglo pasado.

En los últimos años se ha visto enriquecida: el cruceño empieza a tener una visión binocular de su yo colectivo y poco a poco toma conciencia de su realidad mestiza. 2) Al aislacionismo hay que añadir, para poder tener un panorama más cabal, el carácter de frontera que tuvo la región. La población española trajo consigo sólo una selección de la cultura española: lo que Foster ha dado en llamar “cultura de conquista”. Así como un soldado a la hora de la batalla –de la lucha cuerpo a cuerpo—se despoja de todos aquellos elementos que pudieran entorpecer su marcha, guardando tan solo lo más indispensable, la cultura de conquista prescinde de gran cantidad de elementos que en estas especiales circunstancias resultan superfluos. En el caso del Oriente Boliviano hay aún una mayor simplificación, pues a las especiales características del área se une la experiencia que los españoles traían de tierras paraguayas: de ahí que se hable de una cultura de frontera. Este concepto es muy importante a la hora de evaluar el patrimonio cultural de la región, tanto material como espiritual. 3) Otro elemento importante y que constituye raíz de identidad es la idea de posesión del territorio cruceño. Para reforzar esta opinión recurro a la antropóloga Allyn MacLean en su obra Camba y colla: “Los cambas significan más de la mitad del movimiento poblacional del departamento de Santa Cruz, pero ellos no se consideran “migrantes”. Cuando se entrevista a los cambas acerca de la migración, inmediatamente empiezan a hablar de los collas, menonitas o japoneses. En otras palabras,  sólo los afuerinos son migrantes desde el punto de vista del camba. De acuerdo a un informante los cambas simplemente se trasladan” 4) Un elemento tremendamente importante, y que también es raíz de identidad es la peculiar forma de manejar el idioma. Es tal vez en este punto donde se ve de una manera más palpable la dinamicidad de la cultura, pues bastaría analizar la procedencia de una buena parte del léxico del cruceño actual.

Hablar de la cultura cruceña cuando estamos a punto de cumplir 450 años es para algo más que para quedarse en la añoranza de sus valores: es necesario proyectar su importancia para incorporar la realidad social y cultural de hoy a un esfuerzo de fortalecer nuestra identidad.  Los cruceños –fundamentalmente la dirigencia—debemos llegar al convencimiento que debemos incorporar a la agenda de nuestras prioridades la cultura, no como un tema de adorno para que los discursos y declaraciones circunstanciales resulten bonitos, sino como algo que tiene la misma importancia que la política o la economía. La incorporación de la cultura debe partir del convencimiento que mientras la política y la economía tienen fronteras que en una buena parte de los casos resultan muy difíciles de franquear, la cultura carece de fronteras, antes al contrario tiene la virtud de hermanar, fomentar la tolerancia y, por sobre todo, aumentar la autoestima que es lo que  nos prepara para mejor ver y apreciar la otredad.
 

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