Opinión

El ahora y el deseo de controlar

Tribuna

| 2024-01-13 09:10:03

Comencé el 2024, como lo he venido promoviendo desde hace varios años: haciéndome la señal de la cruz, apenas escuché el cambio de año, y las campanadas, entregando con ello este nuevo ciclo que comienza a Dios. En esta primera semana, falleció un familiar que, de estar y haber llevado una vida relativamente saludable, pasó en tiempo relativamente breve a convalecer, y luego dar el paso al otro mundo.

Añadido a este viaje ida por vuelta al funeral, me pasaron cosas que me hacen ver que en muchas cosas no tengo, y desearía, tener el control. Quizá todo esto que me acontece es el hecho de que Dios se ha tomado muy en serio mi propuesta de abandonar este nuevo lapso en Él, y me está enviando todas estas sacudidas para darme a entender que debo internalizar más mi intención de ponerme en sus manos.

Muchas veces hacemos promesas, decimos que queremos cumplirlas, pero de fondo no tenemos la real intención. A todos nos pasa... es como ese viejo chiste de humor negro del hombre que lloraba en el ataúd de su mamá y decía “llévame contigo”, pero, en el momento en que retiraban el cuerpo, al hombre se le prensó la corbata con la tapa del ataúd, sin él haberse dado cuenta, y cuando se vio jalonado cuando retiraban el cuerpo, empezó a decir “mamá, déjate de juegos”.

Al mismísimo Pedro le pasó, y a la mayoría de los apóstoles también: dijeron estar dispuestos a morir junto a Jesús, pero cuando llegó el momento decisivo, huyeron y Pedro lo terminó negando tres veces. Jesús se los había advertido: velen y oren para no caer en tentación. No lo hicieron y cayeron.

Sí, encuentro en mí que tengo mucho deseo de controlar lo que pasa, de al menos querer que se haga lo que yo encuentro posible poder hacer. Sé que Dios da la gracia que fortalece, siento que ahora necesito de su ayuda en esto, y comparto lo que estoy sintiendo porque sé que muchos están en esta misma situación.

En este ahora, pues pido su gracia, pido fuerza. Que en todo lo que se está presentando el Señor me ayude: a hacer mi parte, a verdaderamente abandonarme en sus manos, y lograr de verdad superarme, en Él a mí mismo en cuanto a lo que soy. Terminar hecho una mejor versión de mí, aquella que Él quiere que yo sea.

Lo que sé es que no haré mi parte desde estos mensajes cliché de quienes venden humo disfrazado de superación personal, con frases tipo “eres lo que sueñas” y babosadas por el estilo, quiero empezar por el saber discernir qué quiere Dios en mi día a día, seguir adelante en el nuevo camino que emprendí el año pasado, en el cual, gracias a Dios, se ve que se está abriendo un nuevo horizonte.

Sé que puedo, sé que en Él se puede. Y le invito también a usted a intentar crecer en este propósito: un total abandono en Dios que nos ayude a crecer en santidad en nuestra cotidianidad. Dios con nosotros.

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