
La votación por los créditos en Diputados provocó una nueva fractura en la bancada de Comunidad Ciudadana (CC), la principal fuerza opositora en el parlamento boliviano.
Desde las redes sociales de esta alianza política difundieron con nombre y apellido una lista de 11 legisladores que votaron para la aprobación de los créditos, pese a la posición del bloque de exigir primero el tratamiento de la autoprórroga. “Aquí están, ellos son los tránsfugas que votaron por el MAS”, denunció CC de manera pública.
En la sesión Hebert Taboada, uno de los señalados por CC, dijo que el 1 de marzo pasa a ser la fecha de quiebre dentro de esta alianza política liderada por Carlos Mesa. Agregó que tanto CC como Mesa no tienen proyección con miras a los comicios del 2025.
“Mellan el honor de las personas sin la debida consideración y mucho menos el debido respeto. Eso no se debe hacer y ese tipo de cosas deberían estar en la comisión de ética porque el honor es tan sagrado como la vida”, dijo el diputado Miguel Roca, quien no está en la lista, pero que desde hace tiempo cuestiona la línea oficial de CC.
La diputada Luisa Náyar, de la línea oficial de CC, denunció que el MAS ha comprado “comprado conciencias, han corrido maletines azules y se ha impuesto una situación en la que parlamentarios de supuesta oposición han vendido su votación”.
La primera fractura en Comunidad Ciudadana comenzó el 30 de mayo de 2023 cuando la senadora Silvia Salame votó en contra de la interpelación del ministro Iván Lima, pese a la decisión de la alianza de censurarlo.
El diputado de Creemos, Erwin Bazán, considera que al menos 17 votos de opositores compró el MAS, tomando en cuenta que el arcismo en Diputados tiene como máximo 46 curules y una de las leyes de créditos se aprobó con 66 votos.