Editorial

Economía de matonaje

En vez de aplaudirles, estimularlos y preguntarles qué les hace falta para seguir exportando, para aumentar las ventas al exterior...

Editorial | | 2024-05-15 23:17:00

En vez de aplaudirles, estimularlos y preguntarles qué les hace falta para seguir exportando, para aumentar las ventas al exterior y darles apoyo para buscar nuevos mercados, el gobierno de Luis Arce opta por la política del matonaje y amenaza a los productores, que según él, no están trayendo al país el 100 por ciento de los dólares que obtienen por sus transacciones.

Hasta que empezó la escasez de dólares, al gobierno no le importaba la fuga de capitales. Nunca dijo nada sobre las cientos de empresas nacionales y extranjeras que huyeron de la hostilidad del “proceso de cambio”, que pretendía sustituir al sector privado por una economía plenamente estatal, que justamente ha dejado en la ruina a la economía nacional y que destruyó la industria del gas, principal generadora de divisas.

En lugar de demostrar esta ridícula desesperación por unos cuantos dólares, debería desesperarse por la enorme caída de las inversiones extranjeras, por la sequía de capitales externos, que no quieren venir a Bolivia porque conocen a la perfección la realidad de este país, porque no creen en las fantasías de Luis Arce y están convencidos de que, en sus manos y con el modelo económico que sostiene a rajatablas, se viene una histórica hecatombe.

Ya que su ministro de gobierno quiere imitar a Bukele y lo dice abiertamente, que el presidente imite a su colega Milei, que en tiempo récord está dándole vuelta a una situación desastrosa, que está logrando controlar el déficit fiscal, bajando la inflación y lo que es más importante, está consiguiendo que cientos de empresas extranjeras que habían huido del peronismo, vuelvan e inviertan nuevamente en el país.

Los exportadores bolivianos han soportado el escenario más agresivo durante estos 18 años, con prohibiciones, restricciones, controles de precios y todo tipo de medidas coercitivas de un gobierno enemigo del sector privado, que todavía no ha dado muestras de haber cambiado su política plagada de abusos. No quieren liberar totalmente las exportaciones, se resisten a eliminar los cupos, siguen siendo tolerantes con los avasallamientos de tierras y se niegan a abrirse a la biotecnología, lo que deja a los productores en inferioridad de condiciones frente a los países vecinos.

Si en todos este tiempo los productores bolivianos nos se fueron a Brasil, a Paraguay o a Perú, donde les dan todas las condiciones para trabajar, aumentar las exportaciones y generar trabajo, es porque son patriotas, porque tienen todo su patrimonio invertido en el país y la intención es seguir aportando para generar riqueza en bien de los bolivianos.

Las decisiones que toman los empresarios siempre buscan preservar el trabajo, la producción, el aumento de la riqueza colectiva, el bienestar de la sociedad y la salud de los mercados. Todo lo contrario de lo que sucede con el estado, que actúa al calor de la política, que derrocha los recursos públicos, que se apropia de lo ajeno para distribuirlo entre gente improductiva y parasitaria. Luis Arce está desesperado por plata, pero no es para beneficiar a la ciudadanía, es para seguir con su descabellado plan que se mantendrá hasta dejar al país en ruinas. Cuando eso haya sucedido, serán los privados, los productores, los exportadores y los bolivianos de a pie, los que le pondrán el pecho a la nación.