Tribuna

Milei y sus políticas económicas

Milei y sus políticas económicas
Oscar Antezana Malpartida | Columnista
| 2024-10-04 00:01:11

Cuando el Presidente argentino Javier Milei presentó el primer proyecto de presupuesto de su gestión, luego de asumir la Presidencia en diciembre del 2023, lo hizo en persona y en el Congreso y convirtió el evento en un acto partidario y castigó a placer a los diputados y senadores opositores que lo escuchaban. Su mensaje fue, en resumen: el superávit fiscal resolverá todos los problemas de Argentina y el Estado sólo debe ocuparse de la política económica y la seguridad. “Cualquier otra cuestión puede resolverse a través del mercado, o es competencia de los gobiernos subnacionales”, es decir las provincias, dijo Milei. Las “otras cuestiones” son la educación, la salud, la seguridad social y la cultura. “Este presupuesto va a cambiar para siempre la historia de nuestro país, de manera que volvamos a ser la Argentina grande que fuimos. Después de años de que la clase política les pusiese cepos a las libertades, venimos aquí a poner un cepo al Estado”, dijo Milei.

Los resultados de los primeros siete meses del año son mixtos. Por un lado, se recortó el gasto público y se eliminó el déficit fiscal. La inflación también disminuyó sustancialmente. Milei, economista liberal, sostiene que la inflación es un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta de dinero. Para reducirla cortó la emisión monetaria (cerró el caño) y eliminó el déficit fiscal a través de un gran recorte del gasto público. Asegura que ahora es sólo cuestión de esperar. “La inflación es un tema que, desde lo técnico, está terminado porque hicimos todo lo que había que hacer para solucionarla. Lo que queda es tiempo para ir viendo esa inflación derrumbarse”, dijo el portavoz del Gobierno, Manuel Adorni. Se hizo lo más fácil. Con el poder de un bolígrafo se instruyó el recorte de gastos (y de impuestos) y de parar la maquinita de hacer dinero; trae recuerdos al DS 21060 de 1985. Hasta ahí, bien.

Lo malo es que la economía viene decreciendo y no se ve en el horizonte ninguna reactivación porque la incertidumbre política y económica es grande. La economía cayó en 3,4% (la tasa de crecimiento en 1986 en Bolivia fue de menos de 2,8%). El consumo privado (-9,8%), fruto de la pérdida del poder adquisitivo, y la inversión (-29,4%) son los datos más desalentadores de la recesión argentina que ya enlaza tres trimestres seguidos con saldo negativo y que pudiese convertirse en una estanflación seria. Los agentes económicos están a la espera de lo que pasará. El derrumbe de la inversión y el consumo lastran el crecimiento prometido por el Presidente. La tasa de pobreza, indigencia, desempleo e inseguridad suben, al igual que las tarifas de servicios públicos, los combustibles y los peajes.

La consolidación del éxito parcial hasta ahora logrado (déficit cero y baja inflación) dependerá de la reactivación económica. Es más, esta última es también crítica para flexibilizar el control cambiario y reducir el alto endeudamiento externo y dar mayor espacio de maniobrabilidad a las políticas. Algunos críticos sostienen que la inflación se ha desacelerado en medio de una dura recesión. Puede ser, habrá que ver cómo reaccionan los precios una vez se reactive la economía (difícil de pronosticar cuándo será), se recupere el consumo y sea el mercado, y no el gobierno, quien fije el precio del peso argentino al levantar las restricciones cambiarias actuales.

Milei fue muy claro tanto al asumir la Presidencia en diciembre, como al inaugurar las sesiones del Congreso en marzo. Anticipó que se avecinaban tiempos duros, propios de un shock inevitable, y que cien años de decadencia no se revertirían de la noche a la mañana. En ese sentido, la Casa Rosada podría explicar que la herencia recibida ha sido apabullante, lo que es cierto. Pero también hay que considerar que ahora existen 5,5 millones de personas en pobreza desde que Milei asumió el poder – la incidencia de la pobreza subió de 42% cuando se hizo cargo del gobierno, a 53%.

Los números son evidencia de la fragilidad de la economía argentina, pese al optimismo que transmite Milei y su equipo económico. El presupuesto enviado por el ejecutivo al Congreso para el 2025 espera una caída del PIB para ese año de 3,8% (-2,8% en Bolivia después del DS 21060), pero un rebote del 5% para el año siguiente (2,4% en Bolivia en 1987) y un porcentaje similar en 2026 (2,8% en 1988). Veremos. El motor del crecimiento sería, según las proyecciones oficiales, un boom exportador del campo y los sectores petroleros y mineros, en un contexto de brusca bajada de la inflación hasta el 18,3% anual. Pero la paciencia, más tarde o más temprano, se agota. En todo caso, no se espera que una economía que ha caído más de 5% desde que Milei asumió el poder hace nueve meses vaya a tener una recuperación en “V”, como más o menos se proyecta; más bien pudiese tener la forma del logo de Nike, como lo fue en Bolivia.

Algunos ciudadanos son conscientes de la situación y creen que Milei ha sacado la venda de los ojos a millones de personas que se creían de clase media pero que no lo eran. “Nos estamos dando cuenta de que vivíamos en una mentira. Que el combustible es caro, que los servicios [de luz, gas y agua] son caros y que para pagar menos tenemos que dejar de derrochar y no dejar la calefacción puesta todo el día para llegar a casa y que esté bien calentita. Se sinceraron los precios de todo y nos dimos cuenta que éramos una clase media trucha [falsa]” (La Nación). Una vez que suceda eso en Bolivia, que los precios, empezando por el tipo de cambio y la gasolina, sean coherentes con el mercado, la clase media podría verse igual de maltrecha económicamente.

Está claro que el tiempo juega en contra del Presidente. Los resultados han comenzado a impactar su nivel de popularidad.

Será muy difícil que el mensaje liberal ortodoxo y libertario de Milei al Congreso en marzo pasado se haga realidad. La importancia de los contextos políticos, sociales, institucionales y económicos son críticos para lograr el éxito deseado. Es decir, se debe poner atención a la economía política, no solo a las políticas económicas, y parece que esa sería una dificultad para el gobierno de Milei. Mañana, en un siguiente artículo, abordaremos este tema.

Oscar Antezana Malpartida | Columnista