Editorial

El día después

Los bloqueos que ha estado impulsando el cocalero Morales se van a disipar. Los van a levantar los policías y militares o habrá un repliegue voluntario.

Editorial | | 2024-11-02 06:30:00

En Bolivia estamos acostumbrados a que pase de todo, pero que no pase nada; que todo siga igual que antes. Llegamos al borde del abismo y todo vuelve a la aparente normalidad, aunque esta vez las cosas pueden cambiar, pues la realidad nacional no es producto de una narrativa, de una cortina de humo ni de ninguna estrategia envolvente: se llama crisis económica.

Los bloqueos que ha estado impulsando el cocalero Morales se van a disipar. Los van a levantar los policías y militares o habrá un repliegue voluntario. Nadie lo sabe. El hecho es que han sido un total fracaso para el expresidente, pues no ha conseguido despertar la simpatía popular, no ha logrado ni una sola adhesión y, con sus fechorías, cada vez está más cerca de la cárcel que de una nueva candidatura.

Por otro lado, Arce no se convertirá en ningún héroe por restituir el orden y restablecer la libre circulación en las carreteras. Ha esperado demasiado para actuar, ha sido negligente al dejar que el problema se prolongara tanto tiempo, ha incumplido con su deber de autoridad y ha contribuido a agravar la crisis económica, que está al borde de generar un desastre humanitario como nunca se ha visto en Bolivia.

Lamentablemente, no estamos a salvo de este extremo, pues los bloqueos han provocado daños irreversibles que dejarán secuelas en el corto y mediano plazo. El inicio de la campaña de siembra de varios cultivos se ha retrasado por falta de insumos, diésel y los dólares indispensables para adquirir semillas, fertilizantes y agroquímicos. Las granjas de pollos han interrumpido su ciclo normal, el retorno del abastecimiento habitual tomará tiempo y, mientras tanto, se mantendrán la escasez y los precios altos, mucho más si el gobierno insiste en aplicar su absurdo control de precios.

El día después del levantamiento del último bloqueo ya no habrá excusa. Descubriremos que la crisis sigue intacta, que los problemas persisten y seguramente serán más agobiantes. Se mantendrán las filas para comprar combustibles, seguirán cerrándose los negocios por falta de divisas y los precios continuarán subiendo como la espuma, al igual que el descontento popular por el desempleo y el incremento de la pobreza.

Que no vaya a pensar Luis Arce que al día siguiente la gente se levantará a cantarle loas al desbloqueador y que se olvidará de la crisis con otra cortina de humo, que seguramente ya tiene preparada para camuflarla.

Si Arce realmente quiere evitar un desastre, debe asumir una actitud patriótica, dejar de lado su agenda electoralista, hacer algo para que la pelea interna del MAS no siga hundiendo al país y enfrentar con pragmatismo la situación económica, que requiere cirugía mayor, apertura mental y, sobre todo, la firmeza para abordar problemas que no se resolverán con dogmatismo, discursos e ideología barata.

El día después del levantamiento del último bloqueo ya no habrá excusa. Descubriremos que la crisis sigue intacta, que los problemas persisten y seguramente serán más agobiantes. Se mantendrán las filas para comprar combustibles, seguirán cerrándose los negocios por falta de divisas y los precios continuarán subiendo como la espuma, al igual que el descontento popular.