
La Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes) denunció una “masacre blanca” en el sistema de salud a cargo del municipio tras el presunto despido de 500 médicos y trabajadores del sector. Este hecho afecta directamente servicios esenciales, como consultas externas y terapias, generando un colapso en hospitales de segundo nivel, según el sector. Ante la gravedad de la situación, el gremio médico anunció un paro general como medida de protesta.
Evert Patiño, secretario de Conflictos de Fesirmes, calificó los despidos como arbitrarios y carentes de fundamento. Según el dirigente, las razones esgrimidas por la Dirección de Recursos Humanos, principalmente la falta de la libreta de servicio militar, no son válidas. "Todos los profesionales han entregado la documentación correspondiente, pero esta ha sido extraviada por la administración", aseguró.
El conflicto escaló cuando el alcalde Jhonny Fernández, citado a una reunión con los representantes médicos, no se presentó y delegó el encuentro a la encargada de la Unidad Sumariante. Esto fue interpretado por Fesirmes como una falta de compromiso por parte de la autoridad.
Por su parte, Fernández defendió la medida explicando que responde a observaciones realizadas por la Contraloría General del Estado. Según el alcalde, la Constitución exige la presentación de la libreta de servicio militar como requisito para trabajar en el sector público a los varones.
“No podemos ignorar las observaciones. Si los documentos no están en regla, debemos proceder según la ley, ya que un dictamen podría obligar a los trabajadores y a quienes firmaron los contratos a devolver los salarios percibidos”, declaró en conferencia de prensa.
Los despidos han sido ejecutados pese a no concluir investigaciones que respalden las acusaciones, afirmó Fesirmes. El gremio advirtió que radicalizará las protestas si no se encuentra una solución inmediata. “El sistema de salud está siendo utilizado como un recurso para recortar gastos de forma irresponsable”, concluyó Patiño.