Bajo el penoco

Los perdedores

| 2025-08-25 07:49:20

Decir que la izquierda fue derrotada en Bolivia tras las elecciones del 17 de agosto es una afirmación engañosa. Lo que cayó en las urnas fue el MAS, símbolo de un ciclo de corrupción, clientelismo e ineficiencia que llegó a su límite con Evo Morales y Luis Arce. Nadie puede gobernar peor que quienes obligaron a la gente a hacer colas interminables por combustible, a mendigar dólares en el mercado negro y a soportar un Estado saqueado. Sin embargo, esa derrota no implica la desaparición de las ideas de izquierda. La votación mostró que buena parte del electorado sigue ilusionándose con las mismas promesas populistas que el MAS utilizó durante casi dos décadas: subsidios imposibles de sostener, gasto sin control y discursos de justicia social que terminan en pobreza. En el fondo, esas ideas persisten porque están incrustadas culturalmente desde hace generaciones, casi como un reflejo automático. Por eso, más que celebrar el derrumbe del MAS, corresponde advertir que la verdadera disputa será cultural: desmontar los mitos del populismo y demostrar que desarrollo y bienestar no se alcanzan con demagogia, sino con responsabilidad y libertad económica.