Editorial

Percy

Si tuviéramos que elaborar una lista de los hombres y mujeres que hicieron grande a Santa Cruz, Percy Fernández estaría en los primeros lugares. No fue solo un alcalde...

Editorial | | 2025-09-03 06:38:21

Si tuviéramos que elaborar una lista de los hombres y mujeres que hicieron grande a Santa Cruz, Percy Fernández estaría en los primeros lugares. No fue solo un alcalde, sino un constructor de ciudad, un artìfice de la identidad cruceña, un líder que dio carácter a un departamento que hoy se planta firme no solo por su economía y productividad, sino también por su personalidad política y su firmeza frente al centralismo. Percy representó lo que significa ser cruceño: autenticidad, franqueza y una profunda convicción de grandeza y liderazgo.

Desde los años 60 comenzó a forjar un camino que lo llevaría a convertirse en uno de los personajes más influyentes del oriente boliviano. Ingeniero civil de profesión, fue dirigente cívico, académico y protagonista de las instituciones profesionales. Amaba profundamente a Santa Cruz y estaba convencido de que debía acompañar su despegue con obras concretas. En un país marcado por discursos solemnes y promesas incumplidas, Percy Fernández se destacó por su estilo directo, por decir las cosas como son, sin rodeos ni ambigüedades.

Su mayor legado se consolidó en la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, cargo al que fue elegido en varias ocasiones y que ejerció durante más de una década de manera continua, convirtiéndose en el alcalde más votado y más duradero de la historia de Bolivia. Él mismo decía que había nacido para ser alcalde y lo demostraba con su obsesión por transformar la ciudad en un espacio moderno, digno y funcional para sus habitantes.

Bajo su gestión se pavimentaron miles de calles, se levantaron hospitales, mercados y unidades educativas. Fue un alcalde de obras, de soluciones prácticas y visibles, que entendió que el crecimiento poblacional —producto de la intensa migración interna hacia Santa Cruz— debía ir acompañado de servicios y planificación urbana.

Percy también encarnó la identidad cruceña frente al poder central. En un Estado históricamente marcado por el centralismo, Santa Cruz fue uno de los pocos departamentos que se planta firme en defensa de lo suyo. Percy Fernández no dudaba en expresar su rechazo a la arbitrariedad del poder central y lo hacía con un lenguaje frontal, cargado de ironía, a veces irreverente, pero siempre en sintonía con el sentimiento popular.

Esa autenticidad lo hizo un líder singular, pero también le generó críticas. Su estilo era polémico y, en ocasiones, extravagante. Sus declaraciones y gestos daban pie a controversias, y sus opositores lo acusaban de populista. Sin embargo, nadie podía negar que fue un hombre con vigencia política, que siempre respondía a la gente y que supo interpretar las necesidades del ciudadano común.

La comparación entre la Santa Cruz que él gobernó y la actual es inevitable. Hoy, la ciudad atraviesa una crisis de rumbo y planificación, con una gestión municipal incapaz de sostener el dinamismo que Percy imprimió. Bajo la administración de Johnny Fernández, Santa Cruz luce desordenada y abandonada, lo que refuerza la percepción de que, sin Percy, la ciudad perdió liderazgo y dirección.

Percy Fernández fue mucho más que un alcalde: fue un constructor de identidad, un símbolo de la Santa Cruz moderna, un hombre que ayudó a consolidar el carácter político de un departamento que se niega a ser sometido.