Tribuna

Alma y espíritu

Alma y espíritu
Javier Gómez Graterol - Religioso y periodista | Religioso y periodista
| 2025-11-29 00:04:00

“Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador…” (Lc 1,46-47a).

Me sigue sorprendiendo la cantidad de personas que no saben diferenciar, y que de hecho, piensan que son lo mismo, las nociones de “alma” y “espíritu”, aún más cuando, aunque sea, alguna vez han escuchado la expresión “venderle el alma al diablo”.

La Iglesia Católica enseña que el ser humano no es una suma de tres partes separadas (como si fuéramos un rompecabezas de cuerpo + alma + espíritu), sino una unidad. Tal diferencia se expresa de forma clara y estructurada según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) y la teología clásica.

1. El Alma (Anima) En la teología católica (siguiendo a Santo Tomás de Aquino y Aristóteles), el alma es el "principio de vida". Es lo que hace que tu cuerpo sea un cuerpo humano vivo y no solo materia inerte. Función: Es la sede de la personalidad, el intelecto, la voluntad, las emociones y la memoria. “Enriquece tu alma con la gran bondad de Dios: el Padre es tu mesa, el Hijo es tu alimento y el Espíritu Santo te espera y luego mora en ti” (Santa Catalina de Siena).

El alma no está "atrapada" en el cuerpo, sino que cuerpo y alma forman una única naturaleza humana completa, una dimensión. El CIC, nos dice en su numeral 1711: “Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna. Camina hacia su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien (cf GS 15, 2)”.

Básicamente: El alma es el principio anímico que nos hace ser nosotros como seres humanos racionales y vivientes. Es la esencia que da vida al cuerpo. Es el principio vital del ser humano, es inmortal y vive después de la muerte del cuerpo. Se le considera también el asiento de las emociones y del intelecto, lo que permite al ser humano conectar con Dios y con los demás.

2. El Espíritu (Spiritus / Pneuma)

El "espíritu" no es una tercera sustancia separada del alma. No es que tengas un alma y además un espíritu flotando aparte. Según el Catecismo (CIC 367), el término "espíritu" se refiere a la dimensión más profunda y elevada del alma misma.

Función: Es la capacidad que tiene el alma para comunicarse con Dios. Es esa "parte" del ser que anhela lo divino, que recibe la Gracia y donde habita el Espíritu Santo. Si el alma mira hacia "afuera" (al mundo) y hacia "adentro" (a la razón y sentimientos), el espíritu es el alma mirando hacia "arriba" (hacia Dios). El espíritu es el aspecto del alma que está abierto a lo sobrenatural y a la comunión eterna con Dios.

“Espíritu” refiere a la parte más elevada del ser humano, a menudo asociada con la relación con Dios, y desde la fe, es visto como el principio que permite la conexión directa con lo divino y también al aspecto espiritual de la persona que busca y anhela a Dios.

Podemos verlo mejor si imaginamos esto como si fuese un templo físico o una catedral:

El Cuerpo viene a ser la estructura física del edificio (paredes, vitrales). El Alma comprende lo que es el espacio interior, la nave central donde ocurre la vida, las ceremonias, el canto (tu vida, mente y sentimientos). El Espíritu sería el Sagrario o el altar mayor: el punto focal dentro de ese mismo espacio interior que está diseñado específicamente para contener la presencia de Dios. No es un edificio aparte, es el lugar más sagrado dentro del mismo edificio.

En 1 Tesalonicenses 5, 23, San Pablo dice: "Que todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— se conserve sin mancha". La Iglesia interpreta esto no como una tricotomía (tres piezas), sino como una forma de hablar de las diferentes dimensiones de la persona: Cuerpo: Vida física. Alma: Vida psicológica/racional (Mente, voluntad, sentimientos). Espíritu: Vida teologal (Fe, esperanza, caridad, unión con Dios).

El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 367) lo resume así: "A veces se acostumbra a distinguir entre alma y espíritu... La Iglesia enseña que esta distinción no introduce una dualidad en el alma. "Espíritu" significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin sobrenatural".

Somos una sola persona. El alma es la vida del cuerpo, y el espíritu es esa misma alma en cuanto es capaz de ser elevada por Dios para vivir en Su presencia. El CIC dice en su numeral 1705: “En virtud de su alma y de sus potencias espirituales de entendimiento y de voluntad, el hombre está dotado de libertad, "signo eminente de la imagen divina" (GS 17)” . Dios con nosotros

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