
La fortuna personal de Elon Musk cerró 2025 con una valoración de USD 726.300 millones, según el cálculo actualizado de Forbes. Este patrimonio sitúa al empresario sudafricano-estadounidense, líder de Tesla, SpaceX, xAI y X, en el primer puesto del ranking mundial de riqueza, con una acumulación superior al producto interno bruto de países como Argentina, Bélgica, Irlanda y Suecia.
A lo largo de 2025, el patrimonio de Musk experimentó aumentos récord, debido principalmente a las variaciones en la cotización bursátil de Tesla y a la revalorización de sus otras empresas clave. El año comenzó con un valor neto superior a USD 300.000 millones en noviembre de 2024; Musk se convirtió en la primera persona en alcanzar los USD 400.000 millones al mes siguiente. En octubre, cruzó la barrera de los USD 500.000 millones, luego superó consecutivamente los USD 600.000 y, apenas cuatro días después, los USD 700.000 millones.
Entre los factores determinantes, destaca la oferta de recompra de acciones lanzada por SpaceX, que impulsó la valoración de la firma hasta los USD 800.000 millones —el doble respecto a los USD 400.000 millones logrados en agosto del mismo año—, lo que incrementó el patrimonio de Musk en alrededor de USD 168.000 millones.
Paralelamente, el Tribunal Supremo de Delaware revirtió la decisión de una corte inferior que había anulado el paquete de opciones sobre acciones de Musk en Tesla, valoradas en torno a USD 139.000 millones, lo que elevó significativamente el valor neto del empresario. Desde enero de 2024, Forbes había descontado un 50% del valor de estas opciones por riesgo judicial.
La tendencia alcista recibió un impulso adicional cuando los accionistas de Tesla aprobaron en noviembre de 2025 un paquete de compensación que podría acercar a Musk a la marca de USD 1 billón si la compañía cumple ciertos objetivos empresariales durante la próxima década.
Comparativa global del patrimonio de Musk
La magnitud de la riqueza de Musk toma dimensión al comparar su fortuna con la economía mundial. De ser una nación, el patrimonio de Musk equivaldría a la vigésima tercera economía global, superando el tamaño del producto interno bruto de Bélgica (USD 716.000 millones), Irlanda (USD 708.000 millones), Argentina (USD 683.000 millones) y Suecia (USD 662.000 millones), y situándose solo detrás de Taiwán, cuyo PIB alcanza USD 884.000 millones de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
En el ámbito corporativo, la fortuna de Musk sobrepasa la capitalización bursátil de empresas como Oracle (USD 560.000 millones), Johnson & Johnson (USD 498.600 millones) y LVMH (USD 375.900 millones). Incluso supera el valor estimado del mercado global de criptomonedas en 2018 (USD 773.000 millones) y más que duplica la capitalización de ethereum (USD 358.000 millones) durante 2025, manteniéndose únicamente por debajo del valor de bitcoin (USD 1,7 billones).
Inteligencia artificial: clave del ascenso acelerado
De acuerdo con Bloomberg, el crecimiento inédito del patrimonio de Musk tiene su raíz en el entusiasmo generalizado de los inversores por cualquier desarrollo relacionado con la inteligencia artificial.
Aunque Tesla ha tenido dificultades con sus volúmenes de ventas y se encuentra bajo investigación por posibles problemas en la seguridad de sus vehículos, Musk ha convencido a los accionistas de que el verdadero valor de la compañía reside en la próxima revolución asociada a la inteligencia artificial. Según el medio, el futuro de la empresa depende del despliegue de robotaxis y robots humanoides, aunque todavía existen interrogantes sobre los avances logrados en estos campos. Los robots, por ejemplo, aún están lejos de alcanzar capacidades humanas y Tesla no ha cumplido los objetivos de autonomía total fijados para finales de año. Hasta el momento, la empresa solo opera servicios de transporte bajo demanda en Austin y el Área de la Bahía, donde los vehículos catalogados como autónomos siguen contando con supervisión de conductores humanos.

A pesar de estos retos, la reacción del mercado ante los avances, tanto reales como percibidos, ha sido positiva. Un vídeo viral de un coche circulando sin conductor por Austin impulsó notablemente el valor de las acciones de Tesla en diciembre.
El impacto del auge de la inteligencia artificial también se refleja en la valoración de xAI, la empresa de Musk dedicada a modelos de lenguaje generativo, que alcanzó los USD 200.000 millones gracias, en parte, al uso de la red social X como banco de información.
Por otra parte, SpaceX, aunque no es estrictamente una compañía de inteligencia artificial, se ha visto favorecida por los discursos de Musk sobre la posibilidad de transformar la red de satélites Starlink en un gran centro de datos espacial para inteligencia artificial. Si bien estas perspectivas corresponden a un horizonte aún lejano, han multiplicado las expectativas inversionistas y ubicado a Musk y sus empresas en el centro de la euforia de los mercados.