
Al menos 50 cisternas permanecen paradas en el bloqueo instalado en San Julián, en Santa Cruz, impidiendo el traslado de combustible destinado al abastecimiento de surtidores del departamento de Beni y de los municipios de la Chiquitania, según la denuncia de los propios choferes.
Los encargados de trasladar este combustible advierten que no se permite el paso ni siquiera a las unidades que transportan carburantes, lo que agrava el riesgo de desabastecimiento en esas regiones. A esto se suma otro piquete instalado en Guarayos.
Mientras que los sectores movilizados no prevén dictar un cuarto intermedio a esta medida que se da en contra del decreto supremo 5503 que ya está en vigencia y que contempla una serie de reformas para, según el Gobierno, reducir el gasto público y sincerar la economía.
“Estamos ya más de tres días parados, el bloqueo nos está perjudicando”, dijo uno de los cisterneros al señalar que ya no alcanza los recursos para comprar comida y en medio del bloqueo no tienen acceso a servicios básicos.
En paralelo, productores de San Julián también manifestaron su rechazo al bloqueo, señalando que la medida les impide atender sus predios y continuar con sus labores agrícolas. Además, señalan que el bloqueo se trata de una acción que no responde a la población local.
Los productores consideran que la movilización tiene un trasfondo político y piden la intervención de la Policía, remarcando que la situación afecta tanto al abastecimiento de combustible como a la producción agrícola.
En un reporte adicional, los productores reiteraron su apuesta por el diálogo y expresaron su respaldo al decreto 5503, señalando que este permitió estabilizar la distribución de combustible.