
En el marco de la celebración de laFiesta del Bautismo de Jesús, la Iglesia Católica llamó a la población boliviana a revalorizar el sacramento del bautismo como un acto fundamental de igualdad y pertenencia, que permite a las personas integrarse a la familia de Dios y superar las diferencias humanas.
El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, recordó que Jesús no tenía necesidad de ser bautizado porque no había cometido pecado alguno; sin embargo, decidió ponerse en la fila junto a los demás para enseñar a la humanidad el camino de la fe y del compromiso cristiano. “Con ese gesto, nos muestra cómo ingresar a ser parte de la familia de Dios”, afirmó.
Leigue subrayó la importancia de que las personas recuerden la fecha de su bautismo, al considerar que representa un segundo nacimiento.
En ese sentido, señaló que es responsabilidad de los padres registrar y transmitir esa fecha a sus hijos, del mismo modo que se celebra un cumpleaños. “Cuando pregunto a los jóvenes cuál es la fecha de su bautismo, la mayoría no lo sabe, y eso muestra que los padres no siempre cumplen la promesa que hicieron al bautizar a sus hijos”, indicó.
El prelado recordó que, durante el bautismo, padres y padrinos asumen el compromiso de educar a los niños en la fe cristiana, una responsabilidad que —dijo— debe mantenerse a lo largo del tiempo, acompañándolos hasta la primera comunión y la confirmación, esta última como una decisión consciente y personal de los jóvenes.
Leigue destacó que el bautismo pone a todos en un mismo nivel, sin distinciones. “No hay más o menos, ni unos dentro y otros fuera. Para Dios todos somos iguales”, afirmó, al llamar a asumir el compromiso de eliminar las diferencias entre las personas y actuar con responsabilidad en la sociedad. “Dios quiere salvar a todos, no a algunos”, concluyó.