
El París Saint-Germain se despidió de forma prematura de la Copa de Francia tras caer por 0-1 frente al París FC en el Parque de los Príncipes, en una de las grandes sorpresas del torneo. El vigente campeón de la Supercopa, recién coronado el viernes ante el Olympique de Marsella, no encontró respuestas ante un rival disciplinado, eficaz y sin complejos.
El duelo, correspondiente a los dieciseisavos de final, evidenció una de las caras más frágiles del PSG en la temporada: dominio estéril, posesión sin profundidad y falta de claridad en los metros decisivos. El París FC, sólido en defensa y paciente en ataque, aguardó su momento y lo aprovechó sin titubeos.
A los 74 minutos, Jonathan Ikoné castigó una desconcentración defensiva y firmó el único gol del encuentro, suficiente para tumbar al gigante parisino ante su propio público. El PSG volcó sus líneas en busca del empate, pero chocó una y otra vez contra un bloque bien ordenado y un portero seguro, incapaz de forzar siquiera la tanda de penales.
La eliminación supone un golpe inesperado para el proyecto de Luis Enrique, que hasta ahora había transitado la Copa de Francia sin sobresaltos. Es, de hecho, la primera derrota del técnico asturiano en esta competición desde que asumió el banquillo parisino hace casi tres años.
El París FC celebró una victoria histórica; el PSG, en cambio, volvió a confirmar que ni el talento ni la jerarquía garantizan inmunidad en los torneos de eliminación directa.