Bajo el penoco

Perro sarnoso

| 2026-01-17 07:55:55

Hace unos días, Donald Trump reunió en la Casa Blanca a los representantes de las petroleras más grandes del mundo para ver quién se apunta a iniciar la avalancha de inversiones en el petróleo venezolano que todos esperan. La respuesta del ejecutivo de la empresa más grande, Exxon, lo dejó con las cajas destempladas. Darren Woods no dijo nada extraordinario: afirmó que Venezuela hoy es “ininvertible”, realidad que nadie quiere escuchar, ni siquiera Trump. Todos repiten que el petróleo es el “oro negro”, pero solo cuando está en manos responsables. Cuando cae en manos equivocadas, deja de ser riqueza y se convierte en un pasivo que nadie quiere tocar. Venezuela llegó a un punto extremo: tiene las mayores reservas del mundo, pero se ha vuelto un perro sarnoso al que todos miran con distancia por años de inseguridad jurídica, expropiaciones y destrucción institucional. El problema de Venezuela no es que se roben su petróleo, sino que nadie lo quiere. Esa advertencia también vale para Bolivia. Podemos clamar por inversiones extranjeras, pero lo más urgente es dejar de inspirar desconfianza. El capital no huye de los países pobres, sino de los países que no brindan credibilidad.