Queda poco o nada de duda. En estos casi tres meses, el gobierno está señalando lo que será su impronta: difícil gobernabilidad y logros marginales. La consecuencia: el posible retorno de la izquierda y echar por la borda los limitados avances. La oportunidad de lograr un giro de 180 grados, como gran parte del electorado de las segunda vuelta esperaba, y que no vuelva la izquierda populista, se habrá esfumado.
El génesis de esta situación son dos. Primero, no hubo ni hay un plan de gobierno claro. Las acciones del gobierno en estos tres meses son la evidencia. Segundo, se eligió al candidato a la vicepresidencia para ganar votos, no para gobernar responsablemente. El Vicepresidente se ha declarado opositor de su propio gobierno, algo inaudito; ha dividido la representación partidaria del PDC en la Asamblea y el Legislativo está paralizado. El común denominador de estos dos factores es la demagogia.
El gobierno y aliados cercanos se jactan de que su estrategia de eliminar el subsidio a los combustibles ha sido maestra porque tras derogar todo el DS 5503 legitimó la subida de precios de los combustibles. No es tan simple ni tan positivo. El Presidente Paz afirmó semanas antes que no se movería ni una coma del decreto y la COB reclamaba la abrogación del decreto, o nada. ¿Resultado? La COB y la “izquierda debilitada” resucitaron. Es más, no solo se abrogó todo el DS, además el gobierno compartió la responsabilidad para redactar el nuevo decreto (vergüenza ajena). El electorado claramente eligió un gobierno, no un co-gobierno.
Si, el decreto mantuvo la eliminación de la subvención de los combustibles, ¡no faltaba más! Ya en la campaña electoral las encuestas mostraban que la mayoría de la ciudadanía estaba a favor de la eliminación de esa subvención. Sin embargo, el nuevo DS 5516 también eliminó el régimen de inversión extraordinario para recursos naturales, con estabilidad jurídica y tributaria garantizada por un plazo de hasta 15 años, mediante un trámite de aprobación expedita Fast Track de 30 días. También excluyó la autorización excepcional al Banco Central de Bolivia para aplicar medidas de estabilización económica. Estas y otras medidas apuntaban a aumentar los ingresos fiscales y la inversión privada, y estimular el crecimiento. Sin embargo, además de aumentar el salario mínimo nacional, el DS 5516 mantuvo el Programa Extraordinario de Protección y Equidad (PEPE) como un sistema temporal de transferencias monetarias que aumenta los montos de los bonos ya conocidos y la eliminación de los aranceles a los insumos para el sector de transportes. Es más, un reciente DS (5518) elimina el arancel sobre celulares, computadoras, tablets, etc. para “eliminar el incentivo económico a mafias del contrabando.” A la fácil. Y qué ingenuos, como si el país importará solo celulares. Reformar la Aduana Nacional sería una me-dida más sana, seria, responsable y duradera, que además generaría ingresos. Sería más difícil, pero nadie ha dicho que gobernar es fácil y eso sabía el gobierno. ¿Podrá hacerlo en el futuro en un contexto de co-gobierno? Ahora, en qué quedamos: se recortan las medidas para generar ingresos pero se mantiene el gasto. El gobierno dirá que se ha consolidado la eliminación de la subvención de los combustibles y por tanto, se redujo el gasto. Pero eso no es suficiente para reducir el alto déficit fiscal a proporciones manejables. (Al 12 de enero, el precio internacional promedio de la gasolina fue de US$1,28/litro, o alrededor de Bs.12,50 al tipo de cambio paralelo de referencia. El precio actual de la gasolina sigue subvencionado). El gobierno dijo que estos precios regirán por seis meses. ¿Se atreverá el gobierno, después de haber resucitado a la COB, a aumentar el precio de los combustibles, o quedarán fijos por otros veinte años? ¿Podrá el gobierno focalizar los bonos a la población que realmente necesita? Parece que el gobierno se ha conformado con apagar el incendio, pero tiene un costo alto para la gobernabilidad y estabilidad social y jurídica, y para la estabilidad y el crecimiento sostenido de la economía.
A propósito, la economía es una ciencia social; es decir, analiza cómo las personas, familias y empresas toman decisiones para satisfacer necesidades ilimitadas con recursos que son escasos, examina cómo los individuos interactúan en el mercado y cómo estas interacciones forman estructuras sociales y sistemas de intercambio, entre otros. Una medida económica no siempre resulta como se planifica porque el comportamiento del ser humano y la sociedad es una incertidumbre. Por lo tanto, la comunicación efectiva y permanente de parte del gobierno a la población es crucial. La gente estará más dispuesta en tanto y cuanto tenga más información y entienda más del porqué de las políticas económicas.
“... en Bolivia la gobernabilidad también tiene un aspecto que se relaciona directamente con la ciudadanía; es decir, no solo con tener mayoría en el Congreso y/o la capacidad del Estado de hacer cumplir la ley” (“Gobernabilidad y Ciudadanía”, El Día, 1 de noviembre de 2025). Hasta el momento, la falta de operatividad del Legislativo, que conjuntamente con el Ejecutivo definen y ejecutan las políticas de desarrollo, derivó en una gobernabilidad “en pared”: decreto y bloqueo. Es más, la capacidad del Estado de hacer cumplir la Ley acaba de ser golpeada severamente por los bloqueos y otros. (Se reconoce la aprehensión de Arce pero muchos delincuentes sindicalistas y de grupos sociales andan sueltos. La prueba de fuego será Evo). No hay Legislativo y el Poder Judicial está perdido. ¿Será el modelo de gobernabilidad de decreto-bloqueo?
“Le sugiero, señor Presidente, que desde el primer minuto del 8 de noviembre se diseñe y/o ejecute una campaña masiva y permanente de concientización sobre nuestros valores olvidados, como la honestidad... el cumplimiento de la ley... que refuerce nuestro patriotismo para entender y aceptar los sacrificios que todos debemos hacer y tolerar los días difíciles que se vienen.” Todavía estamos a tiempo.