
El presidente Rodrigo Paz se refirió a la situación política y económica de Bolivia durante su intervención en el acto protocolar de la firma del Acuerdo Mercosur–Unión Europea, realizado en Asunción, Paraguay, donde destacó los avances de su gobierno, pero también advirtió sobre las dificultades que enfrenta debido a la resistencia de “viejas organizaciones que no quieren que la democracia exprese el desarrollo y el crecimiento”.
En su discurso ante los mandatarios y representantes de los países socios del bloque, el jefe de Estado recordó que Bolivia atraviesa un proceso de transformación institucional y económica, en el que —dijo— se trabaja “con la verdad”, luego de décadas de decisiones postergadas. En ese contexto, mencionó la eliminación de la subvención estatal a los hidrocarburos, medida que calificó como necesaria para corregir una distorsión histórica en la economía nacional.
Paz señaló que, a poco más de dos meses de asumir el Gobierno, su administración enfrentó turbulencias sociales promovidas por sectores que, según afirmó, se oponen a generar bienestar para la población.
No obstante, aseguró que obtuvo avances importantes. “Hemos logrado estabilizar nuestra economía y estamos empezando a cambiar las instituciones para estar a la altura de un Mercosur que entienda que Bolivia es un aliado, no es una carga, sino es parte del desarrollo y del futuro”, manifestó.
Asimismo, expuso la propuesta económica de su gobierno basada en el concepto de “capitalismo para todos”, inspirado —explicó— en la lógica comunitaria de los pueblos aimaras y quechuas, a la que denominó “caminismo”, como una vía para alcanzar desarrollo y abundancia sin pobreza.
El mandatario sostuvo que esta visión apunta a generar oportunidades para superar el “Estado tranca”, impulsar un modelo de construcción económica desde las regiones bajo un esquema 50/50, enfrentar de manera frontal la corrupción y consolidar una “Bolivia verde” e inclusiva.
Paz agradeció a los presidentes y representantes del Mercosur por el espacio brindado y ratificó su predisposición de fortalecer una integración regional basada en la cooperación, el respeto mutuo y el desarrollo compartido, sin que los países del bloque se abandonen entre sí.