Miradas

Venezuela sometida a Cuba

Venezuela sometida a Cuba
William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros
| 2026-01-25 00:11:34

Que los dos anillos de seguridad del dictador Nicolás Maduro haya estado conformado por fuerzas militares y grupos de élites de Cuba, confirma el nivel de infiltración y poder de decisión que tenía el gobierno de los Castro. Todo este servicio de seguridad e inteligencia desplegado en Venezuela tampoco era gratuito: se hacía a cambio de petróleo y comida. El gobierno venezolano no estaba sometido a ningún imperio, solo estaba sometido a Cuba y sus satélites.

La misma infiltración hubo en Bolivia durante los gobiernos del MAS (Evo Morales y Luis Arce). Una de las primeras medidas políticas del gobierno transitorio de Jeanine Áñez Chávez (2019-2020), fue haber expulsado en masa (y en tiempo récord) a los agentes cubanos y venezolanos. En ese período se estableció que no solamente hacían “inteligencia” o procesamiento de información privilegiada, sino que planificaban y ejecutaban operaciones en una franca intromisión en asuntos internos.

El sometimiento de Bolivia a Cuba fue determinante para la conservación, consolidación y prorroguismo ilegal e inconstitucional de Evo Morales. El propio socialismo del siglo XXI, que se gestó en el Foro de San Pablo, fue una creación de Fidel Castro, que se encargó de difundir, imponer y conservar en países de Sudamérica. Mientras Evo Morales proclamaba que Bolivia era digna, libre, e independiente, se vanagloriaba diciendo que él no necesitaba consultar nada al pueblo boliviano porque recibía órdenes directas de Fidel Castro y Hugo Chávez.

La participación de los agentes cubanos y venezolanos en Bolivia (muchas veces camuflada de mandiles blancos y de ayuda humanitaria), no se limitaba a labores de asesoramiento diplomático o de apoyo a la salud, sino que han participado en primera fila en operaciones político-policiales como fueron los casos: El Porvenir, Hotel Las Américas, la Calancha, Chaparina, entre otros. En la insurrección pacífica de 2019, estos grupos fueron encontrados infraganti en Montero, en Cochabamba, en El Alto; y fueron detenidos con armamento de grueso calibre, poniendo así en peligro a la población boliviana. Los medios de comunicación los mostraban con las cúpulas del MAS obligando a los alteños a marchar a La Paz; ellos mismos movilizaban a campesinos de otras zonas con el mismo fin. Y montaron su centro de operaciones en el Chapare ─lugar donde el 95% de la coca producida es insumo de la cocaína─ con el apoyo de las seis federaciones de cocaleros. Ahí recibieron entrenamiento militar de agentes cubanos, venezolanos y de las FARC para generar violencia en el país.

Los extranjeros pasaron de simples asesores a tomar decisiones en niveles jerárquicos de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, causando profundo malestar e indignación en sus propias filas y la ciudadanía. Sin embargo, el gobierno de Jeanine Áñez eliminó el grito de guerra socialista: “patria o muerte”, y dejaron de rendir honores oficiales al Che Guevarra y poner en práctica una serie de consignas foráneas. El Estado tiene que reivindicar a los soldados caídos en la guerrilla y a las Fuerzas Armadas que supieron derrotar a los rebeldes.

En el gobierno de Evo Morales para ascender y tener poder de mando en las Fuerzas Armadas y la Policía boliviana, los postulantes tenían que comprometerse con el “proceso de cambio” y actuar en consecuencia. Este sistemático abuso de poder ha privado no sólo del legítimo ascenso a los mejores profesionales, sino que ha constituido una verdadera humillación y discriminación para varias promociones de profesionales de las fuerzas del orden. En todo el régimen masista se impuso el manoseo, los intereses del partido, la ideología y el servilismo antes que los méritos, la institucionalidad y la dignidad nacional.

Evo Morales y Luis Arce pasarán a la historia como los encargados de pervertir la institucionalidad del Estado, y las Fuerzas Armadas y la Policía boliviana no fue la excepción. Es cierto que siempre se ha tenido el apoyo de la comunidad internacional, pero nunca se había descendido al sometimiento indigno de Cuba y Venezuela.

El presidente Rodrigo Paz ha decidido alejarse de ambos países, convertidos en “escuelas del horror” y exportadores del fracasado socialismo y otros valores ajenos a nuestra tradición republicana.

*Jurista y autor de varios libros.

William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros