
El vicepresidente Edman Lara volvió a desatar una fuerte polémica política tras lanzar insultos directos contra el presidente Rodrigo Paz y anunciar que iniciará acciones judiciales en su contra. Las declaraciones, cargadas de expresiones vulgares, se dieron durante un acto público de presentación de candidatos para las elecciones regionales en la ciudad de Oruro.
En medio de su discurso, Lara aseguró haber presionado de forma constante al mandatario para que cumpla con el pago del bono Dignidad, utilizando un lenguaje agresivo y ofensivo. “A Rodrigo lo he tenido cagando todos los días… los tengo de los huevos, no lo dejo ni respirar”, afirmó ante sus seguidores, generando reacciones inmediatas en el ámbito político.
El vicepresidente sostuvo que el presidente no puede “burlarse del pueblo” ni mentir a la ciudadanía, y justificó sus exabruptos como una forma de presión política. Aunque dijo respetar la Constitución y los derechos de la gente, sus declaraciones fueron interpretadas como una escalada verbal sin precedentes entre las máximas autoridades del Ejecutivo.
Lara no limitó sus ataques al presidente, sino que también arremetió contra el Legislativo, criticando las normas que calificó como “antibloqueos”. Sus palabras, nuevamente marcadas por el tono confrontacional, apuntaron a un sistema que, según él, actúa en contra de los intereses populares.
Las tensiones entre el presidente y el vicepresidente no son nuevas. Desde que ambos asumieron el mando en noviembre del año pasado, la relación ha estado marcada por desacuerdos públicos y rupturas políticas, al punto de que Lara llegó a declararse “oposición constructiva” de su propio Gobierno.
En esta ocasión, el conflicto escaló del desacuerdo político al insulto directo. Durante el acto en Oruro, Lara combinó descalificaciones personales con amenazas de llevar a Paz ante la Justicia una vez que deje el poder, profundizando el quiebre dentro del Ejecutivo.
Entre sus acusaciones más duras, el vicepresidente reiteró que el presidente habría pactado con Evo Morales para ganar la segunda vuelta electoral, una afirmación que ya había generado rechazo en sectores sociales que veían en la dupla gubernamental una alternativa distinta a la izquierda tradicional.
Finalmente, Lara cuestionó el Decreto Supremo 5515, al que acusó de “pisotear la Constitución” y de permitir que el país sea gobernado por decreto y de forma remota. Según el vicepresidente, esta norma fue diseñada para restarle poder, lo que terminó de sellar una confrontación que, ahora, se expresa abiertamente a través de insultos y amenazas públicas.