Bajo el penoco

La guerra de narcos

| 2026-02-03 06:38:00

No hay día en Bolivia en que no se conozca un nuevo hecho sangriento vinculado al narcotráfico, y cada caso confirma una escalada de violencia cada vez más explícita y desafiante. El asesinato del ciudadano brasileño Fernando Viera de Santana, acribillado apenas un día después de ingresar al país, es una muestra brutal de ello. No fue un crimen improvisado: once disparos, el cuerpo maniatado, enterrado y con toda su documentación intacta. Los asesinos no buscaron ocultarse; al contrario, dejaron huellas claras, casi como un mensaje en clave dirigido a rivales y autoridades. Las estadísticas son alarmantes y ya no permiten relativismos ni silencios cómodos. Bolivia es un escenario de disputas entre carteles extranjeros, con métodos que recuerdan a los peores episodios de la región. Es urgente verificar qué medidas reales se están tomando para frenar esta deriva y evitar que el país consolide el camino del narcoestado que se incubó durante los años del MAS. La inacción hoy será complicidad mañana.