
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, cuestionó con dureza las críticas formuladas por diversas figuras del espectáculo contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), entre ellas el artista puertorriqueño Bad Bunny, luego de que estas se manifestaran públicamente durante la más reciente edición de los premios Grammy. La funcionaria calificó como “irónico” y “lamentable” que celebridades con altos niveles de protección personal busquen, según dijo, desacreditar el trabajo de las fuerzas federales encargadas de hacer cumplir la ley migratoria en Estados Unidos.
En declaraciones ofrecidas a la prensa, Leavitt apuntó directamente contra los artistas que utilizaron el escenario de la gala para expresar su rechazo a las políticas migratorias impulsadas por la actual administración del presidente Donald Trump. “Es irónico y francamente triste ver a celebridades que viven en comunidades cerradas, con seguridad privada y millones de dólares destinados a su propia protección, intentando demonizar una vez más a las fuerzas del orden que trabajan para hacer cumplir las leyes de nuestra nación”, sostuvo la portavoz al ser consultada por los dichos de Bad Bunny.
El cantante, cuyo nombre real es Benito Martínez Ocasio, se pronunció en contra del ICE durante su discurso de aceptación del premio a mejor álbum de música urbana, galardón que recibió el domingo pasado. Antes de agradecer a Dios y a su equipo, el artista lanzó un mensaje político que generó una fuerte reacción entre los presentes. “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales; somos humanos y somos americanos”, expresó, desatando una ovación generalizada en el auditorio.
Las palabras del músico se sumaron a otras manifestaciones similares por parte de artistas que aprovecharon la ceremonia para visibilizar su oposición a las redadas migratorias y a las políticas implementadas por el Gobierno. Entre ellos se destacó la cantante Billie Eilish, quien también cuestionó públicamente la estrategia migratoria de la administración Trump.
Leavitt, por su parte, amplió sus críticas al señalar lo que consideró una doble vara por parte de Hollywood y de sectores influyentes del entretenimiento. Según la portavoz, durante el mandato del expresidente Joe Biden (2021-2025) no se registraron expresiones de repudio similares, pese a que —a su juicio— las medidas adoptadas entonces facilitaron una “invasión en las fronteras del país”.
“Ahora tenemos a fuerzas del orden que simplemente están intentando cumplir con su trabajo, que es detener a depredadores violentos, como aquellos responsables de la muerte de estadounidenses inocentes”, afirmó Leavitt. En ese sentido, remarcó que durante episodios de violencia previos no hubo reacciones públicas por parte de la industria del entretenimiento. “No hubo indignación por parte de Hollywood ni de la élite. Ahora sí la hay, y eso refleja la desafortunada ironía que estamos presenciando”, agregó.
Las declaraciones de los artistas y la respuesta oficial se produjeron en un contexto político particularmente tenso, marcado por la intensificación de operativos migratorios a gran escala y por recientes episodios de violencia. En los últimos días, dos personas murieron en la ciudad de Mineápolis tras recibir disparos de agentes federales, un hecho que profundizó el debate público sobre el accionar de las fuerzas de seguridad y el alcance de las políticas migratorias.
Durante la ceremonia de los Grammy, varios asistentes reforzaron el mensaje de protesta al posar ante las cámaras luciendo un prendedor en blanco y negro con la inscripción “ICE Out” (“Fuera ICE”), un gesto que evidenció el clima de posicionamiento político que atravesó el evento y que volvió a poner en el centro de la escena la relación entre cultura, celebridades y poder político en Estados Unidos.