
Margot Ayala renunció como directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) este miércoles, asediada por las críticas y cuestionamientos por la mala calidad de la gasolina, ya que la entidad que presidía es la encargada de la fiscalización y los controles.
Señaló que prefirió dimitir para preservar su integridad profesional y personal. “Hoy he decidido renunciar a mi cargo como directora ejecutiva de la ANH. Lo hago sin resentimientos, sin ánimo de confrontación y con la paz y la tranquilidad de haber cumplido con mi deber hasta donde me fue posible. Me voy agradecida por la oportunidad de haber servido al país”, señaló en la conferencia de prensa en la que estuvo al borde de las lágrimas.
Denunció que una supuesta red de corrupción, articulada por periodistas y otros voceros, se dedicó a atacarla y denigrarla. Agregó que las investigaciones que encaró sobre irregularidades en gestiones pasadas afectaron y tocaron intereses. “Esta red de corrupción ha visto afectado sus intereses y como respuesta han emprendido un ataque sistemático en mi contra, articulando incluso con periodistas y otras personas que se dedican a denigrarme como persona”, enfatizó.
Ayala había sido cuestionada prácticamente desde que asumió el cargo el 9 de noviembre de 2025, un día después de la posesión de Rodrigo Paz, debido a su pasado como funcionaria en gobiernos del MAS durante más de una década.
Anteriormente dijo que como funcionaria en los gobiernos del MAS había presenciado irregularidades, pero calló por temor a represalias. “He trabajado en el gobierno anterior desde el 2009 hasta el 2019. Sepan que yo no he sido parte de ninguna irregularidad. Si bien las he presenciado, como por ejemplo el tema de la certificación de reservas del 2017 que está inflada, siempre me han despedido o yo he renunciado, precisamente porque no quería ser parte de ninguna cosa que yo no consideraba correcta”, señaló en una conferencia de prensa anterior.
Sobre el conflicto de la gasolina, la pasada semana Ayala admitió que la ANH no cuenta con laboratorios especializados para realizar análisis completos de la calidad de los combustibles, ya que los tres equipos móviles de la institución son limitados.
El escándalo también tiene bajo serios cuestionamientos al presidente de YPFB, Yussef Akly y al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli. El vicepresidente Edmand Lara solicitó que Medinacelli sea interpelado en la Asamblea Plurinacional.