
El precio del petróleo superó este lunes los 100 dólares por barril y encendió las alarmas en los mercados internacionales ante el riesgo de una nueva crisis energética global. El barril de Brent subió cerca de un 6% durante la jornada y llegó a superar los 119 dólares en operaciones intradía, acumulando un incremento de alrededor del 46% desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La tensión provocó inicialmente movimientos extremos en los mercados de materias primas, con el petróleo disparándose hasta un 29% durante la madrugada y fuertes caídas en las bolsas internacionales. Sin embargo, las subidas se moderaron después de que los ministros de Finanzas del G-7 anunciaran que estudian medidas para estabilizar el suministro energético mundial.
Entre las opciones analizadas figura la liberación de reservas estratégicas de petróleo para aliviar la presión sobre los precios. Aunque aún no existe un acuerdo formal, el solo anuncio de la reunión generó cierto alivio entre los inversores.
Las alarmas se encendieron definitivamente el domingo por la noche, cuando el Brent superó la barrera psicológica de los 100 dólares. En poco más de una semana, desde el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, el precio del crudo se ha encarecido cerca de un 35%.
La situación se agravó tras la designación de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán, en sustitución de su padre. El nombramiento refuerza la percepción de que la línea dura continuará al frente del país, en medio de una nueva oleada de ataques contra infraestructuras petroleras en el golfo Pérsico.
En paralelo, Estados Unidos ordenó la salida de parte de su personal diplomático en Arabia Saudí por motivos de seguridad, mientras varios países productores de la región comenzaron a paralizar o reducir sus operaciones petroleras ante el deterioro del entorno militar.
El presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia al encarecimiento del petróleo y afirmó en redes sociales que el aumento de precios es un “precio muy bajo a pagar” por garantizar la paz y eliminar la amenaza nuclear iraní. Según el mandatario, los precios del crudo caerán una vez que finalicen las operaciones militares.
El mercado también se ve afectado por la reducción de la producción en varios países del golfo Pérsico. Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos han limitado el bombeo debido al cierre del estrecho de Ormuz y a la falta de capacidad para exportar el petróleo almacenado.
De acuerdo con estimaciones de JP Morgan, al menos cuatro millones de barriles diarios han dejado de producirse, mientras que la pérdida total de oferta en el mercado podría situarse entre 15 y 20 millones de barriles diarios si persiste el bloqueo en la región.
El encarecimiento del crudo ya se traslada a los combustibles refinados. Los precios de la gasolina y el diésel han subido entre un 10% y un 15% en la jornada y acumulan incrementos de hasta el 66% desde el inicio del conflicto.
La tensión también alcanza al mercado del gas natural. En Europa, el contrato de referencia TTF subió cerca de un 10% hasta los 59,2 euros por megavatio hora, impulsado por la paralización de la producción de gas natural licuado en Qatar tras ataques a infraestructuras energéticas.
Analistas internacionales advierten que la interrupción prolongada del suministro energético podría afectar a las economías globales si el conflicto se prolonga. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado y continúe la incertidumbre en Oriente Próximo, los mercados anticipan que los precios del petróleo y del gas seguirán bajo fuerte presión.