
El Vaticano intensificó sus llamados a la paz y elevó sus críticas hacia Estados Unidos tras el ataque contra Irán, mientras crece la preocupación en la Santa Sede por el riesgo de que el conflicto sea presentado como una guerra religiosa.
El Papa León XIV advirtió el domingo que la actual crisis internacional no debe convertirse en una confrontación entre creencias. Desde el Palacio Apostólico, antes del rezo del Ángelus, el pontífice afirmó que “no es tiempo de oposiciones entre nosotros y los otros”, y pidió que cesen las bombas para abrir espacio al diálogo.
Las declaraciones reflejan un distanciamiento cada vez más evidente entre el Vaticano y la administración del presidente estadounidense Donald Trump, en medio de la escalada militar en Oriente Próximo tras los ataques contra territorio iraní.
La inquietud en Roma se intensificó después de que Trump apareciera en el Despacho Oval rodeado de predicadores evangélicos, un gesto que para la Santa Sede introduce un componente religioso en un conflicto ya marcado por tensiones geopolíticas y militares.
El Vaticano observa con preocupación la creciente retórica religiosa utilizada por algunos líderes políticos y militares estadounidenses, entre ellos el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien ha destacado públicamente el papel de la fe cristiana en la guerra, y el portavoz republicano en el Congreso Mike Johnson, que afirmó recientemente que Irán tiene “una religión equivocada”.
Para la Santa Sede, este discurso revela un conflicto ideológico más profundo entre el cristianismo ultraconservador que gana influencia política en Washington y la postura del Vaticano, que advierte sobre la manipulación política del mensaje religioso.
El Papa expresó además su “profunda consternación” por la situación en Irán y Oriente Próximo, alertando del riesgo de que la violencia se extienda a otros países de la región, incluido Líbano, donde vive una de las mayores comunidades cristianas del área.
La postura vaticana también quedó reflejada en la portada del diario L"Osservatore Romano, que publicó una imagen aérea de las fosas excavadas para enterrar a 180 menores muertos en el bombardeo de una escuela infantil en Irán bajo el titular “El rostro de la guerra”.
Dentro de la Iglesia católica en Estados Unidos, algunos líderes han sido aún más contundentes. El cardenal Robert W. McElroy cuestionó la legitimidad moral de la ofensiva al señalar que no cumple con los criterios de “guerra justa” establecidos por la doctrina católica.
Más duro fue el cardenal Blase J. Cupich, quien calificó de “repugnante” un video difundido por la Casa Blanca que mezclaba escenas de películas de acción con imágenes reales del ataque, y advirtió que tratar una guerra “como si fuera un videojuego” deshumaniza el sufrimiento de las víctimas y vuelve insensible a la sociedad ante los costos reales del conflicto.