
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra contra Irán podría terminar pronto porque, según dijo, “prácticamente no queda nada que atacar” en territorio iraní tras la ofensiva militar lanzada junto a Israel.
El mandatario sostuvo que la operación militar, iniciada el 28 de febrero, ha superado las expectativas del Pentágono y que los objetivos estratégicos iraníes han sido severamente debilitados. “Vamos muy adelantados respecto al calendario previsto”, declaró en una entrevista con el medio Axios.
La ofensiva, denominada “Furia Épica”, provocó en su primera jornada la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, así como de varios altos mandos militares de la República Islámica.
Desde entonces, el conflicto se ha expandido a varios frentes regionales. Irán ha respondido con ataques aéreos contra Israel y contra países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses.
El ejército iraní aseguró este miércoles haber lanzado misiles contra instalaciones estratégicas israelíes, incluyendo la agencia de inteligencia militar conocida como Aman y una base naval en Haifa.
En Israel, las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en ciudades como Jerusalén y Tel Aviv, mientras el sistema de defensa interceptaba nuevas oleadas de misiles procedentes de Irán.
Al mismo tiempo, Israel anunció una nueva serie de bombardeos “a gran escala” contra objetivos militares en todo el territorio iraní y contra posiciones del grupo Hezbolá en Beirut.
La guerra también se ha trasladado al ámbito digital. Un grupo de hackers vinculado a Irán reivindicó un ciberataque masivo contra la empresa estadounidense de tecnología médica Stryker.
Según los atacantes, más de 200.000 sistemas fueron borrados y se extrajeron 50 terabytes de datos en represalia por los bombardeos estadounidenses e israelíes.
La compañía confirmó una interrupción global de su red, aunque aseguró que el incidente se encuentra contenido y que no hay evidencia de ransomware o malware.
Mientras tanto, el presidente estadounidense insistió en que las fuerzas militares de Irán, especialmente su armada, han sufrido un daño significativo durante la ofensiva.
Trump afirmó incluso que casi todos los buques iraníes dedicados a colocar minas en el estratégico estrecho de Ormuz fueron destruidos en una sola noche.
A pesar de ese optimismo, el conflicto sigue abierto y con repercusiones militares, tecnológicas y económicas que mantienen en alerta a la comunidad internacional.