
En el Palacio de Planalto, en Brasilia, y con una mirada regional, los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, coincidieron en la necesidad de consolidar el corredor bioceánico y una relación desideologizada en materia de infraestructura, producción agropecuaria y energía, bajo la premisa de que “Bolivia sigue siendo una fuente segura” de gas.
Ambos mandatarios lideraron una reunión de sus equipos ministeriales, la cual culminó con la firma de acuerdos bilaterales gestados desde su encuentro en Panamá a finales de enero. En esa ocasión, conscientes de sus diferencias ideológicas, perfilaron las bases para un renovado ciclo de relacionamiento en diversas materias.
Aunque no se brindaron detalles pormenorizados de cada convenio, los mandatarios destacaron su importancia estratégica en un momento de reconfiguración geopolítica e inserción regional, con bloques como el Mercosur en el escenario global.
"Puertos bolivianos"
Al igual que se ofreció a Chile el uso de "puertos bolivianos" para que llegue al Atlántico, Paz planteó a Brasil el uso de los "puertos bolivianos" para acceder al Pacífico y materializar la capacidad bioceánica boliviana.
“No se trata solo de nuestra infraestructura carretera, sino de la capacidad de Bolivia para ser un espacio real de conectividad”, afirmó el mandatario boliviano.
Bolivia, como puente natural entre los océanos Atlántico y Pacífico, se perfila como un núcleo comercial y logístico que busca apuntalar su desarrollo y facilitar el traslado de mercancías hacia ultramar para Brasil y Chile.
Para Lula da Silva, la construcción del puente sobre el río Mamoré facilitará la conectividad entre Guayaramerín (Bolivia) y Guajará-Mirim (Brasil). Este proyecto es visto como un punto neurálgico para la integración sudamericana, permitiendo el flujo de productos desde esta región hacia los puertos de Chile y Perú.
Como parte de esta estrategia de integración, también se impulsó un acuerdo tripartito entre Brasil, Paraguay y Bolivia para intervenir en la Hidrovía Paraguay-Paraná. El objetivo es garantizar que sea navegable durante todo el año, convirtiéndola en otra puerta de acceso soberano al Atlántico y al Pacífico a través de suelo boliviano.
Justamente en este esfuerzo de integración, la incorporación de Bolivia al Mercado Común del Sur (Mercosur) es vista como central. "Con Bolivia, Mercosur deja de ser un proyecto restringido al Cono Sur y comienza a consolidarse como un verdadero eje de integración continental", destacó Lula da Silva.
En el ámbito energético, Paz informó a Lula sobre la apertura de Bolivia a la inversión extranjera mediante nuevas "reglas de juego" que regirán a través de leyes en materia de hidrocarburos, minería y recursos evaporíticos.
Lula da Silva advirtió que el potencial de comercio bilateral atraviesa un momento crítico, tras haber descendido de un intercambio de $us 5.500 millones a $us 2.600 millones, por lo que alentó a “actuar con determinación para revertir esa situación”.
Pese a la disminución en los volúmenes de exportación de gas boliviano, Brasil ratificó que “Bolivia sigue siendo una fuente segura y mantiene su condición como el mayor suministrador de gas natural para Brasil”, especialmente en un contexto en el que se busca ampliar las inversiones para aumentar los volúmenes de exportación.
En materia de energía eléctrica, se avanzó en acuerdos de interconexión que beneficiarán a las zonas fronterizas, particularmente al departamento del Beni. Asimismo, se acordó el apoyo mutuo en la producción de biocombustibles y el desarrollo de otros recursos renovables.
“Construiremos una América Latina pacífica, integrada y próspera”, aseguró Lula da Silva al finalizar la cita política, a la espera de la reunión prevista entre empresarios privados de ambas naciones.