El presidente Rodrigo Paz Pereira anunció este martes una nueva y agresiva Ley de Hidrocarburos orientada a atraer inversiones privadas y reactivar un sector clave que atraviesa una fase de declive.
El mandatario realizó el anuncio desde Brasil, en el marco de su reunión con su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, donde abordó temas energéticos y de integración regional.
Paz adelantó que la normativa incorporará un esquema “50-50”, que será transversal a sectores estratégicos como hidrocarburos y minería, con el objetivo de generar condiciones más competitivas para la inversión.
Según explicó, la futura ley representará un “cambio de fondo” en la política energética del país, con reglas claras que permitan atraer capitales, tecnología y acceso a mercados internacionales.
El jefe de Estado enfatizó que la propuesta será presentada como un acuerdo nacional y no estará orientada a beneficiar al Estado, sino a potenciar el desarrollo económico desde las regiones.
“Esa ley va a beneficiar a la capacidad de desarrollo de los bolivianos y en sus regiones”, sostuvo, al remarcar el nuevo enfoque descentralizado de su gobierno.
El anuncio se produce en un contexto de deterioro del sector hidrocarburífero, marcado por la caída en la producción de gas natural y la falta de nuevos descubrimientos relevantes.
Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que las exportaciones de gas cayeron de 1.614,7 millones de dólares en 2024 a 1.076,8 millones en 2025, lo que representa una reducción cercana al 33%.
La pérdida de mercados como Argentina y la disminución de envíos a Brasil han encendido alertas sobre la sostenibilidad de una de las principales fuentes de ingresos del país.
Frente a este escenario, el Gobierno apuesta por un giro proinversión que permita reactivar la exploración y reposicionar a Bolivia como un nodo energético regional en Sudamérica.