Cultura & Espectáculos

Los Oscar caen a su menor audiencia desde 2022

TRANSMISIÓN. La ceremonia registró una caída del 9% en su audiencia televisiva. El evento refleja cambios en los hábitos de consumo audiovisual.

La audiencia de los Oscar continúa disminuyendo pese a cambios en su formato.
Cultura & Espectáculos | Redacción El Día | 2026-03-18 19:17:00

La 98ª edición de los Premios Oscar volvió a encender las alarmas en la industria del entretenimiento. La ceremonia, considerada el evento más importante del cine mundial, registró una caída en su audiencia televisiva y alcanzó uno de sus niveles más bajos en los últimos años, reflejando un cambio sostenido en los hábitos de consumo del público.

Según datos de la consultora Nielsen, la gala realizada el 15 de marzo de 2026 fue vista por 17,86 millones de espectadores en Estados Unidos, una cifra que representa una disminución del 9% respecto a la edición de 2025, cuando el evento logró reunir a 19,69 millones de televidentes.

El descenso no solo marca una caída interanual significativa, sino que también posiciona a esta edición como la menos vista desde 2022, cuando la audiencia había sido de 16,68 millones. Esto confirma una tendencia que preocupa a la Academia de Hollywood y a las cadenas de televisión que transmiten el evento, en un contexto donde los premios tradicionales pierden terreno frente a nuevas formas de entretenimiento.

La ceremonia, transmitida por la cadena ABC y también disponible vía streaming en Hulu, intentó mantener su alcance combinando televisión tradicional y plataformas digitales. Sin embargo, ni siquiera esta estrategia logró revertir la tendencia a la baja, evidenciando que el problema no se limita al formato de transmisión, sino que responde a cambios más profundos en la relación del público con el cine y los eventos en vivo.

Especialistas coinciden en que la caída del interés en los Oscar está vinculada a la transformación del consumo audiovisual. La expansión de plataformas de streaming y el acceso a una oferta casi ilimitada de contenidos han fragmentado la audiencia, reduciendo el impacto de eventos masivos como las premiaciones.

A esto se suma que cada vez menos personas acuden a las salas de cine, lo que debilita el vínculo emocional con las películas nominadas. En muchos casos, el público opta por ver los estrenos desde casa, lo que diluye el carácter “evento” que históricamente impulsaba la expectativa en torno a los premios.

Otro factor señalado por analistas es la percepción de que los Oscar han perdido conexión con el público general. La selección de películas, en ocasiones más orientada a criterios industriales o artísticos que comerciales, puede alejar a una audiencia que no necesariamente ha visto las producciones nominadas.

Además, la creciente politización de la ceremonia y los discursos también ha generado debate sobre su impacto en la audiencia. Para algunos críticos, estos elementos han contribuido a que el evento deje de ser un espectáculo masivo y se convierta en un espacio más segmentado.

Pese a la caída en audiencia, la edición 2026 mantuvo su relevancia dentro de la industria cinematográfica. La gala, celebrada en el Dolby Theatre de Los Ángeles, premió a lo mejor del cine estrenado en 2025 en un total de 24 categorías, consolidando su papel como vitrina global para la industria.

Sin embargo, los datos de audiencia refuerzan la necesidad de cambios estructurales. De hecho, la Academia ya ha comenzado a explorar nuevas estrategias para adaptarse a los tiempos actuales. Entre ellas destaca el acuerdo para que, a partir de 2029, la ceremonia sea transmitida de forma gratuita a nivel mundial a través de YouTube, en un intento por ampliar su alcance y conectar con nuevas generaciones.

Este giro hacia lo digital refleja una realidad ineludible: la televisión tradicional ha dejado de ser el principal canal de consumo para grandes eventos, especialmente entre los públicos más jóvenes.

En ese contexto, el desafío para los Premios Oscar será reinventarse sin perder su esencia. La ceremonia sigue siendo un símbolo de prestigio y reconocimiento dentro del cine, pero su supervivencia como evento masivo dependerá de su capacidad para adaptarse a una audiencia cada vez más fragmentada, digital y exigente.

La caída en el rating de 2026 no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio que obliga a repensar el futuro de las grandes premiaciones en la era del streaming.