
Irán lanzó un ataque con misiles contra la terminal de gas natural licuado más grande del mundo, ubicada en Ras Laffan, en Qatar, provocando incendios y daños significativos en una de las infraestructuras energéticas clave a nivel global, según confirmaron autoridades qataríes este miércoles.
El Ministerio del Interior de Qatar informó que la Defensa Civil intervino de inmediato para controlar un incendio en la zona afectada, mientras que la empresa estatal QatarEnergy confirmó que la instalación fue blanco de múltiples impactos. Hasta el momento, no se reportaron víctimas.
Ras Laffan concentra aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado, lo que convierte el ataque en un hecho de alto impacto para los mercados internacionales de energía. En la planta participan grandes compañías como ExxonMobil, Shell y TotalEnergies.
El bombardeo se produce en medio de una escalada del conflicto en Medio Oriente, luego de que Irán prometiera represalias contra infraestructuras energéticas del Golfo tras un ataque previo contra su mayor yacimiento de gas, el complejo South Pars.
De acuerdo con reportes internacionales, ese ataque inicial habría sido ejecutado por Israel con apoyo de Estados Unidos, aunque ninguno de los dos países lo ha reconocido oficialmente. La ofensiva afectó instalaciones petroquímicas en territorio iraní y desató una rápida reacción de Teherán.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que múltiples instalaciones energéticas en la región serían consideradas “objetivos legítimos”, incluyendo complejos en Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Horas después, el impacto de un proyectil iraní en Ras Laffan desató un incendio de gran magnitud, obligando a activar protocolos de emergencia y reforzar las medidas de seguridad en instalaciones estratégicas del Golfo.
Como reacción diplomática inmediata, Qatar declaró personas non gratas a los agregados militares y de seguridad de la embajada iraní en Doha, otorgándoles un plazo de 24 horas para abandonar el país.
El Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí calificó el ataque como una “agresión traicionera” y una “flagrante violación del derecho internacional”, endureciendo su postura frente a Teherán en medio de la creciente tensión regional.
Otros países del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos y Omán, también expresaron su preocupación por la escalada, advirtiendo sobre el riesgo que representa para la seguridad energética global.
El impacto ya se refleja en los mercados internacionales: el precio del petróleo Brent subió más de 5%, mientras que el gas natural en Europa registró incrementos superiores al 6%, impulsados por el temor a interrupciones en el suministro.
Analistas advierten que la situación podría agravarse si continúan los ataques cruzados, especialmente por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, y que podría convertirse en un nuevo foco de presión geopolítica.