
El portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), general de brigada Ali Mohammad Naeini, murió en un ataque estadounidense-israelí, informó este viernes Mehr citando al CGRI.
"El dedicado servicio de este valiente y diligente comandante durante más de cuatro décadas en los ámbitos de la salvaguarda de la Revolución Islámica, particularmente en el ámbito de la propaganda durante la guerra impuesta de ocho años [con Irak], la documentación y narración de la Defensa Sagrada, y como portavoz del Cuerpo durante los últimos dos años […] ha grabado una imagen distinguida y perdurable de él en la historia de la yihad y el sacrificio personal", manifestó el organismo.
El Cuerpo destacó que los modelos elaborados por Naeini en el ámbito de la "guerra blanda" servirán de guía para los funcionarios iraníes durante "la guerra cognitiva contra los imperialistas". "Saludamos el alma triunfante de ese valiente, audaz y sincero comandante, y en honor a su incansable heroísmo y al de su hermano mártir", señaló.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron que eliminaron a Naeini en un ataque, calificándolo del "principal propagandista del CGRI". "En su cargo, Naini difundió la propaganda terrorista del régimen entre sus aliados en todo Oriente Medio con el fin de influir y promover ataques terroristas contra el Estado de Israel desde diferentes frentes", reza el comunicado de las FDI.
Agresión contra Irán
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica.
Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia iraní, Esmaeil Khatib. Por otra parte, Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo iraní, fue elegido como su sucesor.
Desde el inicio de las hostilidades, más de 1.300 civiles han fallecido en Irán y más de 18.000 personas han resultado heridas, según las autoridades de la nación persa. Además, han sido destruidas o gravemente dañadas miles de infraestructuras civiles, viviendas, centros médicos y escuelas.
Como represalia por los ataques, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio.
Además, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos que alcanzaron "instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos" en varios países de Oriente Medio. Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.