
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este viernes cualquier posibilidad de un alto al fuego con Irán, al asegurar que su país mantiene ventaja en el conflicto armado que ya cumple tres semanas.
“No quiero un alto al fuego. No acuerdas cuando estás aniquilando al contrincante”, afirmó el mandatario desde la Casa Blanca, subrayando que el objetivo de Washington es alcanzar una “victoria” junto a Israel.
Las declaraciones se producen en medio de una escalada militar sostenida, con ataques dirigidos contra objetivos estratégicos iraníes y una creciente presión sobre el régimen de Teherán.
Sin embargo, horas después, el propio Trump matizó su postura al señalar que su administración evalúa “reducir gradualmente” las operaciones militares en la región, sugiriendo un posible repliegue si se cumplen los objetivos estratégicos.
En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar con el envío de miles de marines hacia Medio Oriente, incluyendo unidades expedicionarias que originalmente estaban destinadas al Indopacífico.
La Casa Blanca también advirtió que puede “neutralizar” en cualquier momento la isla iraní de Jark, un punto clave para la exportación de petróleo en el estrecho de Ormuz, lo que incrementa el riesgo de un impacto directo en los mercados energéticos globales.
En apoyo a estas operaciones, el Reino Unido confirmó que fuerzas estadounidenses están utilizando bases británicas para ejecutar acciones defensivas contra ataques iraníes a buques en la zona.
Mientras tanto, Israel aseguró haber eliminado a otro alto mando de la milicia Basij en un bombardeo en Teherán, intensificando los golpes contra estructuras vinculadas a la Guardia Revolucionaria.
Desde Irán, la respuesta no se hizo esperar. El portavoz militar Abolfazl Shekarchi amenazó con perseguir a responsables de Estados Unidos e Israel “incluso en sus lugares de descanso”, elevando el tono del conflicto.
En el plano geopolítico, la OTAN decidió retirar temporalmente su misión en Irak ante el deterioro de la seguridad, mientras crece la preocupación por una expansión regional de la guerra.
Las tensiones también impactan en Europa, donde el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció la congelación temporal de alquileres y un plan de 5.000 millones de euros para mitigar los efectos económicos del conflicto.
En el ámbito energético, Irán negó tener excedentes de petróleo disponibles para el mercado internacional, contradiciendo versiones de Estados Unidos, en un contexto donde el control del estrecho de Ormuz se vuelve cada vez más decisivo para la estabilidad global.