Bajo el penoco

Pandinita

| 2026-03-25 00:10:11

La victoria de Gabriela de Paiva Padilla, una ingeniera electromecánica de 32 años y ex reina de belleza, encarna una generación que decidió dejar de comentar y pasar a construir. Su triunfo suena como esa canción entrañable que repite “Pandinita de mi amor”, pero esta vez con un significado político profundo. No es solo la primera mujer en gobernar un departamento en Bolivia; es el símbolo de un territorio que decide romper con un pasado marcado por el abuso de poder. En Pando, donde aún pesa la memoria de septiembre de 2008 y la Masacre de El Porvenir, la política fue sinónimo de imposición, persecución y miedo. La caída y encarcelamiento del ex prefecto Leopoldo Fernández marcó el inicio de un ciclo de control que tuvo como operador visible a Juan Ramón Quintana. Por eso, este resultado trasciende cifras. Es una derrota simbólica al aparato del MAS en su bastión más trabajado. “Pandinita” ya no es solo nostalgia: hoy es reivindicación. Una tierra que, cansada de ser laboratorio político, decidió volver a elegirse a sí misma.