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De acusado a demandante: Bad Bunny reclama 465 mil dólares tras ganar disputa por “Enséñame a bailar”

DISPUTA. El artista puertorriqueño pide que la editora musical que lo demandó cubra sus honorarios legales tras la desestimación definitiva del caso.

La defensa de Bad Bunny sostuvo que el sample fue autorizado por el productor Lakizo, otro titular de derechos.
Cultura & Espectáculos | Redacción El Día | 2026-03-25 21:28:00

Lo que comenzó como una amenaza legal contra la integridad creativa de una de las mayores estrellas de la música global, ha dado un giro de 180 grados. Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, ha pasado de estar en el banquillo de los acusados a tomar la ofensiva judicial. Tras la desestimación definitiva de una demanda por presunto plagio relacionada con su éxito “Enséñame a bailar”, el artista puertorriqueño ahora exige que la empresa demandante pague una suma que asciende a cientos de miles de dólares por gastos legales.

El origen del conflicto

La controversia se remonta a la acusación interpuesta por el músico nigeriano Ezeani Chidera Godfrey, artísticamente conocido como Dera, y el sello discográfico emPawa Africa. Según la denuncia original, el "Conejo Malo" habría utilizado sin autorización un sampler (una muestra de sonido) del tema “Empty My Pocket”, lanzado por Dera en 2019, para incorporarlo en su canción “Enséñame a bailar”, perteneciente al galardonado álbum Un Verano Sin Ti (2022).

Durante meses, el proceso legal puso bajo la lupa los métodos de producción del equipo de Bad Bunny. Sin embargo, desde el inicio de la disputa, la defensa del boricua sostuvo que todos los derechos de la música utilizada habían sido adquiridos legalmente y que no existía prueba alguna de infracción de propiedad intelectual.

El colapso de la demanda

El caso comenzó a desmoronarse a principios de marzo de 2026. Según documentos judiciales presentados ante un tribunal federal de Estados Unidos, los abogados que representaban a la parte demandante abandonaron el caso citando "diferencias irreconciliables" con sus clientes. Este vacío legal dejó la acusación a la deriva, lo que impidió que se presentaran las pruebas necesarias dentro de los plazos establecidos por la corte.

Ante la inactividad procesal y la falta de seguimiento por parte de emPawa Africa y Dera, el juez federal Otis Wright decidió archivar el caso de forma definitiva. En su fallo, el magistrado concluyó que los demandantes habían abandonado la acción judicial y que prolongar el proceso solo perjudicaría a los acusados, contraviniendo el interés público.

El contraataque: 465 mil dólares sobre la mesa

Lejos de conformarse con el archivo del caso, Bad Bunny y su equipo legal han decidido que la "victoria silenciosa" no es suficiente. El artista ha presentado una moción formal solicitando que se ordene a emPawa Africa el pago de 465,000 dólares. Esta cifra corresponde a los honorarios de abogados y costos procesales en los que el cantante tuvo que incurrir para defenderse de lo que su equipo califica como una demanda "frívola".

La defensa de Benito argumenta que emPawa Africa utilizó tácticas dilatorias y presentó objeciones sin fundamento con el único fin de presionar al artista y generar una narrativa negativa sobre su ética profesional. "Mi cliente adquirió los derechos legítimamente y nunca se presentaron pruebas de lo contrario", declaró Karen L. Stetson, abogada del cantante.

Un mensaje para la industria

Este movimiento de Bad Bunny es interpretado por expertos de la industria musical como una advertencia clara contra las llamadas "demandas oportunistas". Al exigir que los demandantes cubran los gastos de defensa tras una acusación fallida, el puertorriqueño busca sentar un precedente para proteger a los creadores de litigios que, según su equipo, solo buscan beneficios económicos rápidos a costa de la reputación de grandes estrellas.

El reclamo económico está dirigido específicamente contra el sello emPawa Africa, exonerando al productor Dera de esta responsabilidad financiera directa, al considerar que la estrategia legal fue orquestada principalmente por la compañía editora.

Mientras tanto, Bad Bunny continúa consolidando su dominio en la escena musical, celebrando no solo este triunfo en los tribunales, sino también el éxito continuo de su discografía, que sigue rompiendo récords de reproducción a nivel mundial. Ahora, la pelota está en la cancha del tribunal, que deberá decidir si otorga la millonaria compensación al astro del género urbano.

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