
Irán rechazó el plan de paz impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aseguró que no tiene intención de negociar mientras continúen las operaciones militares en Medio Oriente, en medio de una creciente escalada bélica en la región.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, afirmó que Teherán “seguirá resistiendo” y que iniciar conversaciones en este momento equivaldría a reconocer una derrota, aunque confirmó que existen contactos indirectos a través de intermediarios.
Desde la Casa Blanca, la administración estadounidense elevó el tono de sus advertencias y aseguró que Trump está dispuesto a “desatar el infierno” si Irán no acepta las condiciones planteadas para poner fin al conflicto.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, sostuvo que Washington considera que Irán ha sido derrotado militarmente y advirtió que recibirá ataques “más duros que nunca” si no modifica su postura.
Pese al rechazo público, fuentes diplomáticas confirmaron que Irán analiza una propuesta estadounidense que incluiría restricciones a su programa nuclear, limitaciones al desarrollo de misiles balísticos y la reducción de su apoyo a grupos aliados en la región.
Según reportes, Estados Unidos busca concretar una reunión indirecta con representantes iraníes, posiblemente en Pakistán, aunque los detalles aún no han sido definidos y no existe confirmación oficial de ambas partes.
En el terreno, los enfrentamientos continúan sin señales de tregua. Fuerzas israelíes mantienen ataques contra instalaciones estratégicas iraníes, mientras Teherán ha respondido con el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en Israel y zonas con presencia militar estadounidense.
El conflicto también amenaza con afectar rutas clave del comercio global. Irán advirtió que podría bloquear el estrecho de Bab al Mandeb si Estados Unidos intensifica sus acciones, ampliando así la presión sobre el tránsito marítimo internacional.
Autoridades iraníes señalaron que vigilan de forma constante los movimientos militares en el golfo Pérsico y el mar de Omán, y advirtieron que podrían abrir nuevos frentes para encarecer cualquier intervención terrestre en su territorio.
En paralelo, el liderazgo iraní advirtió que podría responder contra países vecinos que colaboren con operaciones militares en su contra, en un intento de disuadir apoyos regionales a Washington.
Desde el ámbito internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó sobre el riesgo de una guerra de mayor escala y pidió retomar el camino diplomático para evitar una crisis global.
Mientras continúan los contactos indirectos y la evaluación de propuestas, la guerra sigue activa en múltiples frentes y las posiciones de Irán y Estados Unidos se mantienen firmes, alejando por ahora la posibilidad de un acuerdo inmediato.