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Política monetaria expansiva y baja inflación (parte 3)

Política monetaria expansiva y baja inflación (parte 3)
Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
| 2026-04-02 07:34:49

El artículo anterior abordó dos de las herramientas que utiliza el Banco Central de Bolivia (BCB) en su política monetaria para regular la cantidad de dinero en la economía y, con ello, definir si se contrae o expande, según se busque controlar la inflación o impulsar el crecimiento.

Herramienta #3: Expansión Cuantitativa (EC). Como su nombre lo indica, es una operación masiva de compra de títulos valor cuando se requiere una fuerte expansión de la masa monetaria. A diferencia de las operaciones de mercado abierto —usadas para ajustes finos—, la EC implica la compra de grandes volúmenes de bonos del Tesoro a largo plazo, depósitos a plazo fijo y bonos propios emitidos por el BCB. Su objetivo es inyectar liquidez de manera significativa.

Esta herramienta se ha utilizado principalmente en economías desarrolladas, especialmente tras la crisis del coronavirus o en contextos de recesión, cuando las tasas de interés ya se encuentran cercanas a cero y otras herramientas pierden eficacia. La EC influye no solo en las tasas de corto plazo, sino también en las de largo plazo, enviando señales al mercado sobre la intención de estimular el crecimiento.

Su aplicación busca enfrentar problemas como el desempleo o la deflación, que afectan a los agentes económicos y reducen la recaudación estatal. Es, en ese sentido, una herramienta “nuclear” para situaciones críticas. Bolivia, tras años de deterioro económico, podría considerar su uso, junto con políticas fiscales complementarias. No obstante, su implementación exige fortalecer al BCB, ya que implica costos financieros y requiere una adecuada medición de la capacidad productiva para evitar presiones inflacionarias.

Herramienta #4: Encaje legal. Consiste en la fracción de los depósitos que las entidades financieras deben mantener inmovilizada en el BCB. Este mecanismo regula la liquidez del sistema y, al mismo tiempo, actúa como respaldo financiero ante eventuales corridas bancarias.

A enero de 2026, el encaje legal alcanzaba Bs 22.592 millones. Las tasas vigentes son de 8,5% para moneda nacional y 15% para depósitos en dólares, lo que desincentiva la captación en esta última moneda. Un aumento del encaje reduce el dinero disponible en la economía; una disminución lo incrementa.

El objetivo de una política de expansión de la oferta es multiplicar los depósitos y créditos del sistema financiero, cumpliendo normas internacionales, para potenciar el uso del encaje en favor del sector productivo. Incluso podría contemplarse su reducción condicionada a mayores préstamos a sectores estratégicos.

Herramienta #5: Tasas de interés de redescuento. Son las tasas que el BCB cobra o paga al sistema financiero, influyendo directamente en el costo del dinero. A diferencia de las herramientas anteriores, que afectan la cantidad de circulante, esta incide sobre su precio.

Cuando el BCB eleva sus tasas, encarece el crédito para bancos y entidades públicas, lo que se traduce en préstamos más caros para los clientes y una desaceleración económica. Si las reduce, abarata el crédito y estimula la liquidez.

A enero de 2026, el BCB había prestado Bs 20.641 millones al sistema financiero, mientras que este administraba Bs 238.991 millones en depósitos. Es decir, cerca del 8,6% de los depósitos provenía del BCB. Estos préstamos generan ingresos para la entidad emisora, que pueden respaldar otras operaciones de política monetaria.

Las tasas del BCB reflejan su visión de mediano plazo: si aumentan, buscan frenar la inflación; si disminuyen, apuntan a estimular la economía. Además, influyen en las tasas pasivas, es decir, en lo que los bancos pagan a los ahorristas.

Herramienta #6: Otros mecanismos. Incluyen, principalmente, los préstamos directos del BCB al sector público. A enero de 2026, estos ascendían a Bs 196.558 millones, de los cuales Bs 36.273 millones correspondían a empresas públicas, en su mayoría deficitarias, y Bs 160.284 millones al Gobierno central.

Este financiamiento obliga al BCB a emitir dinero. Cuando dicha emisión no está respaldada por producción —es decir, es inorgánica—, suele generar inflación con un rezago de varios meses, como se ha observado en los últimos años.

En síntesis, la política monetaria es una herramienta decisiva: determina tanto la cantidad de dinero en la economía como su costo. Ambos factores inciden en variables clave como el tipo de cambio y las reservas internacionales. Una política expansiva, por tanto, requiere un manejo cuidadoso y coordinado de todos estos instrumentos.

*Babson ’82, ex catedrático universitario

Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
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