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Israel destruye el 70% de la producción de acero iraní

Netanyahu anunció el golpe a la industria siderúrgica estratégica de Irán como parte de una campaña conjunta para debilitar la capacidad militar y económica del régimen islámico.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Internacional | Agencias | 2026-04-03 19:38:00

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció este viernes 3 de abril de 2026 que la Fuerza Aérea de Israel destruyó el 70% de la capacidad de producción de acero de Irán en el marco de una operación militar coordinada con Estados Unidos. El mandatario realizó el anuncio mediante un videomensaje, en el que calificó el ataque como un golpe directo a los recursos financieros y militares de la Guardia Revolucionaria iraní.

Las dos mayores plantas siderúrgicas de Irán, Khuzestán y Mobarakeh, quedaron fuera de servicio como resultado de los bombardeos. Las propias compañías advirtieron que su reestructuración podría llevar meses, lo que proyecta un impacto prolongado sobre la industria y las finanzas del Estado iraní.

El acero es un insumo estratégico fundamental para la producción bélica, utilizado en la fabricación de misiles, drones y embarcaciones militares. Al destruir más de dos tercios de la capacidad productiva iraní en este rubro, Israel y Estados Unidos buscaron cortar de raíz una fuente clave de aprovisionamiento para el aparato armamentístico del régimen.

Netanyahu precisó que las operaciones recientes incluyeron también ataques contra puentes e infraestructuras estratégicas en territorio iraní. El primer ministro subrayó que todas estas acciones se ejecutaron "en plena coordinación" con el presidente estadounidense Donald Trump, y advirtió que continuarán hasta debilitar aún más al régimen de Teherán.

"Este régimen está más débil que nunca; Israel está más fuerte que nunca", declaró Netanyahu tras participar en una evaluación militar en la base principal de la unidad de Inteligencia del Ejército israelí en Tel Aviv. La frase sintetizó el tono ofensivo y desafiante con que el gobierno israelí presentó los resultados de la campaña.

La destrucción de la industria siderúrgica representa un impacto doble: golpea tanto la capacidad militar como la economía general del país persa. El gobierno israelí sostiene que la campaña responde a la necesidad de frenar el flujo de recursos hacia la Guardia Revolucionaria, señalada como el principal motor de la producción de armamento iraní.

La respuesta de Teherán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria lanzó misiles y drones contra zonas industriales de la región e Israel, y emitió amenazas de nuevas represalias si los ataques continúan. El intercambio de golpes militares configura una espiral de escalada con consecuencias cada vez más amplias para la estabilidad regional.

En el frente libanés, Netanyahu anunció que el Ejército israelí seguirá expandiendo el denominado "cinturón de seguridad" para proteger las comunidades del norte de Israel. Tel Aviv ya controla la zona al sur del río Litani, equivalente a cerca del 8% del territorio libanés, y el ministro de Defensa, Israel Katz, informó que se iniciará la demolición de viviendas en aldeas del sur consideradas puestos avanzados de Hezbolá.

Desde el 2 de marzo, Hezbolá, el grupo chií libanés aliado de Irán, combate a Israel en su segunda guerra en menos de dos años, en apoyo directo a Teherán. Israel ha intensificado los bombardeos en el sur y el este de Líbano, así como en las afueras de Beirut, y mantiene una invasión terrestre activa en la región fronteriza sur.

El costo humano del conflicto es creciente y alarmante. El Ministerio de Salud libanés reporta más de 1.200 muertos en ese país desde el inicio de las hostilidades, entre ellos 124 niños. La cifra refleja el devastador impacto sobre la población civil de un país que ya soportó una guerra con Israel hace menos de dos años.

En cuanto a las bajas iraníes, las autoridades de Teherán no han actualizado el balance oficial de víctimas desde la primera semana de la ofensiva, cuando se registraban 1.230 fallecidos. La ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, contabilizó más de 3.400 muertos en Irán, de los cuales al menos 1.500 serían civiles, una cifra que el régimen no ha reconocido públicamente.

El escenario que emerge de estas acciones es el de una guerra de alcance regional en expansión, con múltiples frentes activos, economías estratégicas bajo ataque y un creciente número de víctimas civiles. La coordinación explícita entre Israel y Estados Unidos marca un punto de inflexión en el conflicto, al consolidar una alianza militar abierta que redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente.

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