
Una investigación del consorcio periodístico Forbidden Stories reveló que una red de influencia vinculada a Rusia desplegó presuntas operaciones de propaganda en Bolivia con el objetivo de incidir en la percepción pública en momentos de crisis política.
El informe, basado en la filtración de más de 1.400 páginas de documentos internos, sitúa al país dentro de una estrategia internacional que buscó intervenir en narrativas políticas y desviar la atención en contextos críticos.
En el caso boliviano, los documentos señalan que los operadores intentaron influir tras las denuncias de un supuesto “autogolpe” en 2024, con el objetivo de minimizar el impacto de la crisis y reforzar la estabilidad del entonces gobierno de Luis Arce.
Según el reporte, el operador Sergei Vasilievich Mashkevich tuvo un rol central en la estrategia y participó en la elaboración de acciones para mitigar los efectos políticos de ese episodio.
La investigación indica que la red, conocida como “la Compañía”, combinó campañas en redes sociales, producción de contenidos, contacto con actores políticos e intervención en espacios de opinión.
El financiamiento de estas operaciones alcanzó cerca de 7,3 millones de dólares entre enero y octubre de 2024, lo que refleja la magnitud de las acciones desplegadas.
El informe también señala que Bolivia no fue un caso aislado, ya que se identificaron acciones similares en otros países de América Latina, África y Asia, como parte de una estrategia global de influencia.
Estos hallazgos coinciden con reportes previos que daban cuenta de la presencia de expertos rusos en el país para enfrentar la crisis política de 2024.