Después de casi una decena de días de la eliminación sufrida por la selección boliviana en su repechaje frente a Irak, me atrevo a opinar algo. ¿Acaso esta sea una opinión extemporánea? Creo que no. Pues a 32 años de haber clasificado a USA 94, todavía muchos seguimos opinando, incluyendo a jóvenes periodistas que recién nacían en aquel año 1994 o después y que hoy opinan como si hubiesen sido testigos presenciales de aquella gesta clasificatoria.
Bueno, es la magia de la crónica periodística, escrita o grabada —y conservada—, como también de fotografías y videos que seguirán siendo vistos de generación en generación para recordarnos lo que un día fue.
Fue hace 32 años y clasificamos a USA 94. Momento histórico e inolvidable.
Luego ya no pudimos asistir a Francia 98, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y hoy USA-Canadá-México 2026.
Ya van ocho mundiales seguidos y seguiremos insistiendo. Ojalá lleguemos al siguiente.
EL FÚTBOL
No podemos soslayar este deporte ni minimizarlo. Resulta ser, ni más ni menos, un fenómeno de masas, un fenómeno social y político que puede unir a las personas, crear ídolos, influir en la cultura y ser tan democrático que llega a todos los estratos sociales. De hecho, muchos grandes ídolos surgieron de estratos bajos. El fútbol trasciende más allá del rectángulo verde, levanta el orgullo patriótico y hasta puede generar guerras. En fin, no lo podemos ignorar.
A unos días de la eliminación todavía se siente frustración y dolor. Y lo irónico: parece que ningún otro deporte nos puede consolar. El gran Conrado Moscoso lograba, hace unos días, su Tercer Campeonato Panamericano de Raquetbol en Guatemala, pero su triunfo fue eclipsado por la eliminación de nuestra verde. Ni los medios pudieron realzar en gran magnitud el triunfo del chuquisaqueño. Para algunos hasta pasó desapercibido. Es que el fútbol es más dominante; quizá por ello algunos mencionan "el planeta fútbol".
LO QUE NOS FALTÓ
¿Preparación física? Acaso en menor porcentaje. Se dice que el fútbol europeo es más rápido que el sudamericano. Entonces, aún se puede trabajar este aspecto.
¿Fortuna? Circunstancias favorables que no podemos predecir ni controlar, pero que existen. El azar y la suerte son impredecibles, pero afines a la naturaleza humana en una interpretación que conlleva a la fe.
¿Jerarquía? La nueva camada de jóvenes muestra gran potencial y calidad, pero la jerarquía se adquiere con madurez y algunos años encima. Por ello, uno o dos jugadores "mayores" hubieran sido importantes en el onceno titular. Claro que es respetable la decisión del técnico de jugársela a fondo solo con gente joven.
¿Liderazgo? Aunque algunos jóvenes tienden a resaltar por habilidad y calidad, aún les falta cierto carisma para liderar el grupo. Soñar no cuesta nada y me atrevo a mencionar, solo como ejemplo, un par de nombres. Si Martins o el Pato Rodríguez hubieran estado ahí, el liderazgo hubiera sido natural y los jóvenes habrían asumido con mayor confianza la presencia de esos jugadores con trayectoria y peso futbolístico.
2030
Hay que seguir enfocados en el futuro y trabajar desde ahora. En cuatro años más, estos jóvenes habrán adquirido experiencia, jerarquía y madurez. Entonces llegarán a su cúspide personal, de no mediar lesiones u otros factores.
Si el 80 por ciento de esta joven selección es apuntalada para el 2030, creo que siempre podremos soñar con una clasificación más limpia —permítanme el término— y clara. Porque hacerlo mediante un repechaje, aunque completamente lícito según los reglamentos de la FIFA, no parece ser lo más honroso ni agradable.
Hasta el 2030, fanáticos.