
El gobierno de Estados Unidos anunció la reactivación de sanciones al petróleo de Irán, al confirmar que no renovará la exención temporal que permitía la comercialización de crudo iraní en los mercados internacionales.
La autorización, que expirará el 19 de abril, habilitaba la entrega de cargamentos embarcados antes del 20 de marzo, pero el Departamento del Tesoro decidió no extenderla, marcando un giro hacia una política más restrictiva.
La decisión forma parte de la estrategia de “máxima presión” impulsada por la administración de Donald Trump, orientada a limitar los ingresos del régimen iraní.
Desde Washington sostienen que el objetivo es impedir que Teherán financie actividades consideradas desestabilizadoras en Medio Oriente, incluyendo su programa nuclear y el apoyo a grupos aliados.
El Tesoro advirtió que está preparado para aplicar sanciones secundarias contra entidades financieras extranjeras que faciliten operaciones vinculadas al petróleo iraní.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó previamente que la exención temporal buscaba evitar un impacto inmediato en el suministro global, permitiendo la circulación de millones de barriles ya embarcados.
Sin embargo, la administración considera que el contexto internacional exige retomar un esquema más estricto de sanciones para presionar cambios en la política iraní.
Funcionarios estadounidenses indicaron que se han enviado notificaciones a autoridades y bancos en países como China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Omán, solicitando cooperación para frenar mecanismos de evasión.
En estas comunicaciones, Washington asegura contar con evidencia de operaciones financieras que habrían facilitado actividades ilícitas vinculadas a Irán.
La medida se produce tras el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que no lograron avances significativos en recientes encuentros diplomáticos.
En paralelo, Trump ordenó el bloqueo de puertos iraníes como una acción adicional para aumentar la presión económica sobre el país.
El gobierno estadounidense insiste en que solo una renuncia verificable al desarrollo nuclear permitirá un alivio de las sanciones.
Mientras tanto, el impacto ya se refleja en los mercados energéticos, con incertidumbre entre operadores y movimientos de buques que han modificado sus rutas ante el endurecimiento de las restricciones.
La reactivación de sanciones marca un nuevo episodio de tensión internacional, con efectos potenciales en el comercio global de petróleo y en la estabilidad de la región del golfo Pérsico.