
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, rechazó este miércoles cualquier posibilidad de alto el fuego en Líbano y condicionó las negociaciones con Beirut al desmantelamiento total del grupo Hezbollah, en medio de una creciente ofensiva militar en el sur del país.
Las declaraciones se producen mientras Israel participa en conversaciones directas con Líbano por primera vez en más de 40 años, en un intento por contener el conflicto en paralelo a la guerra regional con Irán.
Netanyahu fue categórico al señalar que su gobierno no aceptará una tregua y que los dos objetivos centrales son la eliminación de Hezbollah y la consecución de una paz “sostenible, lograda mediante la fuerza”.
El jefe de gobierno israelí también afirmó que su país está preparado para cualquier escenario ante una eventual reanudación del conflicto con Irán, subrayando la coordinación permanente con Estados Unidos.
En el terreno, las fuerzas israelíes han intensificado su ofensiva en Bint Jbeil, una ciudad ubicada a pocos kilómetros de la frontera que es considerada un bastión histórico de Hezbollah.
Según fuentes militares, la división 98 del Ejército israelí logró cercar la localidad tras una semana de intensos combates, en los que habrían muerto más de cien combatientes.
Netanyahu aseguró que las tropas están cerca de “eliminar este gran bastión”, al que calificó como la “capital del terror” en el sur del Líbano.
Reportes de medios internacionales indican que la ofensiva incluye artillería, bombardeos aéreos y el presunto uso de fósforo blanco, aunque este último extremo no ha sido confirmado por Israel.
En el plano diplomático, representantes de Israel y Líbano se reunieron en Washington con el secretario de Estado, Marco Rubio, en el primer encuentro bilateral desde 1983.
Mientras Líbano pidió un alto el fuego inmediato, Israel acudió con la instrucción expresa de no aceptar esa condición, evidenciando la distancia entre ambas posiciones.
El conflicto en Líbano está estrechamente vinculado al cese al fuego provisional entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, aunque Israel sostiene que dicho acuerdo no incluye el frente libanés.
Desde el inicio de las hostilidades, las autoridades libanesas reportan más de 2.100 muertos y 6.500 heridos, cifras que reflejan la magnitud de la escalada militar.
Con combates en curso y negociaciones en marcha, la brecha entre la vía diplomática y la realidad en el terreno continúa ampliándose, sin señales claras de una desescalada inmediata.