
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que Israel y Líbano acordaron un alto el fuego de 10 días a partir de las 21:00 GMT, luego de conversaciones directas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el presidente libanés, Joseph Aoun. El cese de hostilidades, según precisó Trump, incluye también al movimiento islamista Hezbolá, aliado de Irán.
"Estos dos líderes han acordado que, para lograr la PAZ entre sus países, iniciarán formalmente un ALTO EL FUEGO de 10 días a las 5:00 P.M. EST", escribió Trump en su red social Truth Social. Adicionalmente, el mandatario anunció que ha invitado a ambos líderes a la Casa Blanca en los próximos cuatro o cinco días para avanzar en las negociaciones.
En un frente paralelo del conflicto regional, Trump afirmó también este jueves que Irán aceptó entregar sus reservas de uranio enriquecido y que ambas partes se encuentran cerca de alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin a seis semanas de enfrentamientos en Oriente Medio, aunque sin precisar los detalles del eventual pacto.
Netanyahu, por su parte, celebró el anuncio y calificó el alto el fuego como una oportunidad para alcanzar un acuerdo de paz de carácter histórico con el país vecino. En un video difundido por su oficina, el primer ministro precisó que las fuerzas armadas israelíes permanecerán desplegadas en una franja de diez kilómetros en el sur del Líbano, desde la línea fronteriza.
La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, recibió con beneplácito la tregua y expresó su esperanza de que sirva como punto de partida hacia negociaciones más amplias. La tregua, dijo durante una rueda de prensa en Rabat, "proporcionaría urgentemente el cese de hostilidades y el alivio necesario para los civiles que han sufrido mucho en las últimas semanas."
Kallas subrayó además que el alto el fuego debe aprovecharse para alejarse de la violencia y abrir espacio a negociaciones orientadas hacia una paz más duradera, en declaraciones realizadas durante su primera visita oficial a Marruecos, tras reunirse con el ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita.
Sin embargo, el gobierno libanés introdujo un elemento de incertidumbre al señalar que no estaba al tanto de las negociaciones con Israel anunciadas por Trump, lo que evidencia la complejidad diplomática del proceso y las tensiones internas en torno a la gestión del cese de hostilidades.
El anuncio de la tregua llega en medio de una intensa actividad militar israelí en el sur del Líbano. Horas antes del acuerdo, un ataque israelí destruyó el último puente que conectaba el sur del país con el resto del territorio libanés, la estructura conocida como puente de Qasmiyeh, ubicada entre las regiones de Tiro y Sidón.
La Agencia Nacional de Noticias estatal libanesa confirmó que aviones enemigos lanzaron dos ataques consecutivos contra el puente, destruyéndolo completamente. Un alto funcionario de seguridad libanés declaró a Reuters que la estructura quedó hecha pedazos y que su reparación es imposible.
Previamente al ataque, el ejército israelí había ordenado nuevamente a la población civil evacuar toda la zona del sur del Líbano hasta el río Zahrani, situado a unos cuarenta kilómetros al norte de la frontera, en una señal de que las operaciones militares continuaban incluso mientras se negociaba el cese del fuego.
En el plano de las sanciones económicas, Washington anunció además nuevas medidas contra el petróleo iraní y reiteró que bloqueará los puertos de Irán por el tiempo que sea necesario, manteniendo así la presión sobre Teherán en el marco del conflicto más amplio que involucra a la región.
Pakistán, por su parte, informó que aún no existe una fecha definida para una segunda ronda de diálogo entre Irán y Estados Unidos, dejando abiertas las interrogantes sobre el ritmo y el alcance de las negociaciones diplomáticas que podrían redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio.