
La Unión Europea aprobó este jueves un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, junto con un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, en un movimiento clave para sostener el esfuerzo ucraniano en la guerra.
La decisión se concretó tras superar las objeciones de Hungría y Eslovaquia, que habían condicionado su apoyo a la reanudación del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.
El consenso se alcanzó luego de que Ucrania restableciera el flujo de crudo hacia Europa, lo que permitió destrabar tanto el préstamo como el nuevo paquete de sanciones.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, afirmó que la economía de guerra rusa enfrenta una presión creciente, mientras Ucrania recibe un impulso significativo para sostener su defensa.
“Proporcionaremos a Ucrania lo que necesita para mantenerse firme hasta que Vladimir Putin entienda que su guerra no lleva a ninguna parte”, señaló.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó la aprobación como un “día importante” para la defensa del país y sus relaciones con la Unión Europea.
Zelenski indicó que el primer desembolso podría realizarse entre mayo y junio, y que los fondos cubrirán aproximadamente dos tercios de las necesidades financieras de Ucrania durante el periodo 2026-2027.
Del total aprobado, unos 60.000 millones de euros se destinarán al esfuerzo militar, mientras que 30.000 millones serán utilizados para garantizar el funcionamiento del Estado.
El mandatario precisó que los recursos financiarán la producción de armamento, la compra de equipos militares y el fortalecimiento del sector energético e infraestructura crítica de cara al invierno.
En paralelo, la Unión Europea aprobó su vigésimo paquete de sanciones contra Rusia desde el inicio de la invasión en 2022.
Las nuevas medidas apuntan principalmente al sector bancario ruso y establecen mayores restricciones a las exportaciones de petróleo, una de las principales fuentes de financiamiento del aparato militar del Kremlin.
La aprobación simultánea del préstamo y las sanciones refleja una estrategia dual de la UE: reforzar a Ucrania mientras incrementa la presión económica sobre Rusia.
El paquete aprobado marca un nuevo capítulo en el respaldo europeo a Kiev, en un conflicto que continúa redefiniendo el equilibrio político y económico en el continente.