
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la prórroga por tres semanas del alto al fuego entre Israel y Líbano, en un intento por contener la escalada del conflicto en la región tras recientes ataques contra Irán.
El anuncio fue realizado a través de redes sociales mientras el mandatario se reunía en la Casa Blanca con enviados de ambos países, en el marco de una nueva ronda de conversaciones diplomáticas orientadas a sostener la tregua.
“Estados Unidos trabajará con Líbano para ayudarlo a protegerse de Hezbolá”, afirmó Trump, quien además expresó su intención de recibir próximamente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun.
La extensión del alto al fuego se produce en un contexto de alta volatilidad, luego de que ataques israelíes en el sur del Líbano dejaran al menos tres muertos y dos heridos, incluyendo un niño, según autoridades sanitarias libanesas.
En paralelo, Israel elevó el tono de sus declaraciones. El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que su país espera una “luz verde” de Washington para intensificar acciones contra Irán, incluso con la destrucción de infraestructura clave.
Mientras tanto, Estados Unidos reforzó su presencia militar en la zona con el despliegue de un tercer portaviones, el USS George H. W. Bush, que opera en el océano Índico bajo el mando del Comando Central.
Este movimiento militar se suma a las crecientes tensiones en el estratégico estrecho de Ormuz, donde Reino Unido y Francia expresaron su confianza en lograr avances diplomáticos para garantizar la seguridad en la zona.
Por su parte, Irán mantiene una postura firme al señalar que no reabrirá el estrecho mientras continúe el bloqueo estadounidense, lo que añade presión a los mercados energéticos y a la estabilidad global.
En el ámbito político, Trump dejó abierta la posibilidad de nuevas բանակցaciones con Irán, lo que sugiere un doble enfoque de presión militar y diálogo diplomático por parte de Washington.
Desde el Vaticano, el papa León XIV hizo un llamado a promover los valores sin recurrir a la violencia, advirtiendo sobre el alto costo humano del conflicto.
Las conversaciones entre representantes de Israel y Líbano en la Casa Blanca constituyen la segunda ronda de diálogo reciente, en un esfuerzo por consolidar una tregua que sigue siendo frágil.
La comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de los acontecimientos, en una región donde cada movimiento diplomático o militar puede redefinir el equilibrio de poder.
La prórroga del alto al fuego ofrece un margen temporal para la negociación, pero la persistencia de ataques y amenazas deja en evidencia que la estabilidad en Medio Oriente continúa siendo incierta.