El primer presidente de YPFB en este gobierno duró tres meses, mientras que la señora que lo reemplazó apenas aguantó 22 días en el cargo y renunció, lo que es prueba no de una epidemia, sino del poderoso sindicato masista que existe en la empresa.
Los empleados de YPFB no llegaban a 1.000 en el año 2005, pero el MAS decidió subir la planilla a 8.000, con sus militantes, analfabetos y violentos, que no aportan nada a la empresa creada tras la Guerra del Chaco.
Carlos Delius, un ingeniero que sabe mucho del tema petrolero, dijo esta semana: “La realidad es que YPFB no es una empresa petrolera, es una corporación que responde a todo tipo de intereses, a todo tipo de directrices. Para ponerlo en sencillo: es un botín”.
Por algún prejuicio, o quizá porque se trata de una empresa “estratégica”, el gobierno no la incluyó en la lista de las 16 empresas públicas quebradas que podrían ser cerradas en tres meses, si es que el presidente Rodrigo Paz mantuviera su actual predisposición.
Pero el presidente está optando por soluciones diferentes, de cuño político. Ha anunciado más de una vez que está pensando quitarle a YPFB la compra y venta de combustibles en el país.
Es una forma elíptica de decirle al país que, en realidad, la gasolina negra y la falta de diésel son fallas de las que hay que culpar al sindicato de 8.000 masistas.
Por lo tanto, reducida de esa manera la tarea que debe cumplir la empresa en el país, solo debe ocuparse de explorar para mejorar las cifras de las reservas, en este momento en el nivel más bajo de la historia: 3,7 TCF, lo que da para tres años con el actual ritmo de explotación.
Eso del TCF es un error cometido por el periodismo de Estados Unidos y difundido en todo el mundo, en el que la T significa “trillones”, refiriéndose a billones (millones de millones) de pies cúbicos. Es que ellos hablan una lengua bárbara y no son capaces de entender que el prefijo “bi” significa dos y el “tri”, pues tres. ¿Qué tiene de tres un millón de millones? Y le llaman billón a mil millones, siendo que es un conjunto de tres grupos de ceros. “Lingua bárbara”, decía un colega italiano.
Antes de que el MAS llegara al gobierno, las reservas eran mayores en diez veces, es decir, 36 billones de pies cúbicos, lo que dio lugar a que se hablara y debatiera intensamente sobre la posibilidad de exportar gas a Estados Unidos y México.
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