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Un elefante azul llamado terminal de buses

Un elefante azul llamado terminal de buses
Arturo Yañez Cortes | Columnista
| 2026-04-27 07:24:00

Erase una vez, una preciosa ciudad calificada como Patrimonio Cultural de la Humanidad nada más ni nada menos que por la mismísima UNESCO. Tenía una terminal de buses completamente anticuada y rebasada por el movimiento y, otra -interprovincial- improvisada en un canchón o garaje grande. Entonces, unos pendixs que en ese momento eran autoridades, fieles a la doctrina de su amo, le metieron no más y decidieron construir una nueva con nuestros fondos públicos, en un cerro aislado sin conexión alguna, aunque cerca a sus terrenitos que se compraron para la plusvalía (aunque juraban que eran socialistas en sus discursitos de plaza). Ahora, el edificio está casi acabado -bonito se ve- pero… se necesita mucho más recursos para ponerla en funcionamiento, pues ya que se trata de un nudo receptor de transporte, no existen las vías ni internas ni externas para conectar con las rutas desde las que recibirá enormes buses, los pasajeros no podrán llegar desde la ciudad con sus kepis y en fin… el lindo edificio es ahora sencillamente inviable; salvo la construcción de accesos que demandará además de tiempo más del costo de la terminal y, por si acaso, no se la puede desarmar y llevar a otro lugar. Menos habría los quivos para hacer otra y/o ¿que se haría con ese flamante elefante azul de ser así?

Obviamente, el cuentito no acaba con todos felices comiendo perdices, “matriquis” entre los protagonistas con hadas azules y valses de Strauss ni nada por el estilo; sino estamos ante un nuevo elefante azul que en los últimos días se ha convertido en otra atracción más de la CAPITAL especialmente de sus actuales autoridades y dirigentes cívicos, vecinales y otros, ya que no hay día en que van en procesión a inspeccionar el elefante, se crean comisiones, chasquean entre ellos, señalan a los culpables que todos conocemos pues ostentan su impunidad institucionalizada – la Fiscalía, bien gracias, viendo desde palco ¿ y los turriles?- y así sucesivamente; todos contemplamos con la boca abierta nuestro flamante elefante azul -luce bien, al menos por el momento- pero.. al final del día, no funcionará para lo que fue edificado y para hacerlo, se requiere de una cantidad extra enorme de dinero, cada vez más escaso además.

Volviendo a la realidad por mucho que ésta parezca otro cuento, pero de terror; acaece que por un lado indigna que nuestro departamento y ciudad haya padecido esa calaña de autoridades, no voy a decir electas al menos en un caso puesto que ese ingresó por la chimenea con fraude -también lavado por el MP y por tanto ahora impune- que por sus intereses personales le metieron nomás esa construcción en ese cerro utilizando a los dirigentes del distrito aledaño, sabiendo qué si no se construían paralelamente sus accesos, terminaba inviable e ignorando, cuanto al final del día costaría todo el sistema: “La corrupción es el abuso del poder, para beneficio propio” (AI).

Pero también deberíamos cuestionarnos los ciudadanos jalándonos nuestras orejas, puesto que fuimos los capitalinos y chuquisaqueños los que permitimos tamaño engaño y en nuestras narices. Recuerdo que hubo cuestionamientos desde los que saben – Colegios de Ingenieros, Arquitectos- y de otros distritos, etc., los que como reza el Manual del Populacherismo y la demagogia, fueron inmediatamente descalificados como políticos (como si no lo fueran, pues hacen a la relación entre el estado y el ciudadano) y seguro que de “enemigos” del progreso, la ciudad, etc.

Hoy al final del día, tenemos una hermosa terminal casi acabada de construir, hasta el saliente Gobernador afortunadamente de salida, jura que la inaugurará para que ¿funcione? situada en un cerro que no tiene accesos para llegar y salir de ella; pese a que se trata de una construcción que simple y sencillamente solo sirve, si está conectada pues es un mecanismo para facilitar la conectividad y no impedirla. Surge eso sí por lo menos como consuelo esta oportunidad: podríamos postularla para el récord Guinness de la estupidez, con alguna perspectiva de éxito.

Y colorín colorado, los cuentos y la triste y dura realidad no se han acabado, sino son un insulto y reproche a la ciudadanía pues nos muestra hasta dónde pueden llegar los desvíos de poder que suelen obedecer a la corrupción y lo peor, institucionalizada ya que impera no solamente en la ciudad y el departamento sino en el estado todo. La mejor prueba por si es que alguien duda, es que comisiones más comisiones menos, denuncias, etc; es muy poco probable que los autores de esos flagrantes delitos algún día siquiera sean investigados, peor juzgados y menos condenados; mientras, a “disfrutar” del flamante elefante azul por lo menos como enorme monumento a la cojudez pública. Nuestras flamantes autoridades que asumirán pronto y son del mismo signo, tienen su primera gran prueba de fuego para destornillar el nudo. Amanecerá y veremos…

A la vista del flamante elefante azul y la impunidad imperante, ojalá no estemos ante aquello de Ayn RAND: “Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio; entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada".

Arturo Yañez Cortes | Columnista
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