
La FIFA aprobó en Vancouver una modificación reglamentaria que ya genera debate en el fútbol internacional: la denominada “Ley Vinícius”. La medida, impulsada con miras al próximo Mundial, establece la expulsión (tarjeta roja) para los jugadores que se tapen la boca con la intención de proferir insultos o mensajes inapropiados hacia rivales o árbitros.
La decisión fue respaldada de forma unánime en una sesión especial de la International Football Association Board (IFAB), organismo encargado de las Reglas de Juego. Según el comunicado oficial, el objetivo es combatir conductas discriminatorias o antideportivas que muchas veces quedan ocultas al cubrirse la boca durante las discusiones en el campo.
La iniciativa se da en un contexto reciente marcado por el episodio protagonizado por Vinícius Júnior y Gianluca Prestianni, ocurrido en un partido entre Benfica y Real Madrid por la UEFA Champions League. El caso, que tuvo repercusión mundial, aceleró el debate sobre la necesidad de sanciones más estrictas frente a este tipo de comportamientos.
Además de esta disposición, la IFAB también aprobó otra norma que refuerza la autoridad arbitral: cualquier jugador que abandone el terreno de juego en señal de protesta podrá ser expulsado de inmediato. La medida se extiende incluso a miembros del cuerpo técnico que inciten a los futbolistas a retirarse como forma de reclamo.
Estas modificaciones entran en vigor de forma inmediata y responden a un proceso de consultas impulsado por la FIFA con distintos actores del fútbol. El presidente del organismo, Gianni Infantino, ya había anticipado su intención de endurecer las reglas para erradicar conductas inapropiadas dentro del campo.
En paralelo, la UEFA sancionó recientemente a Prestianni por lo ocurrido en aquel encuentro, tras determinar que sus dichos incluyeron comentarios de carácter ofensivo. Con este nuevo marco normativo, el fútbol busca dar un paso más en la lucha contra la discriminación y reforzar el control disciplinario dentro del juego.