
El Barcelona está a un paso del título de LaLiga. Tan cerca que podría ser campeón este mismo domingo. Su victoria por 1-2 ante Osasuna en El Sadar deja al equipo azulgrana a expensas de lo que haga el Real Madrid: si los blancos no ganan, la Liga quedará resuelta a falta de cuatro jornadas.
No fue un triunfo sencillo, ni mucho menos. El equipo de Hansi Flick, que introdujo rotaciones y dejó de inicio a piezas importantes como Raphinha, tuvo que resistir en un escenario incómodo y áspero. Terminó imponiéndose en el tramo final, con goles de Robert Lewandowski (80’) y Ferran Torres (86’), antes de un cierre tenso tras el descuento de Raúl García de Haro (88’).
El partido se movió durante muchos minutos en un equilibrio engañoso. El Barsa monopolizó el balón, pero chocó una y otra vez contra la resistencia local. Osasuna, con apenas un 29% de posesión, encontró en la verticalidad su mejor argumento y en Ante Budimir su principal amenaza. El croata rozó el gol con un disparo al palo tras una acción individual imponente y volvió a exigir a Joan García poco después.
El conjunto azulgrana acusó la falta de precisión en el primer tiempo, pese a algún aviso temprano de Lewandowski. La circulación era constante, pero estéril ante un rival disciplinado, que defendía con orden y esperaba su oportunidad para golpear al espacio.
Tras el descanso, el Barça elevó la intensidad y encontró mayor profundidad. Dani Olmo rozó el gol en la reanudación, antes de ser sustituido en un intento de refrescar el ataque. También ingresaron Frenkie de Jong y Marcus Rashford, decisivo en el desenlace.
Fue precisamente Rashford quien asistió a Lewandowski para el 0-1, un cabezazo que desató la sensación de inevitabilidad. Con Osasuna ya castigado por el desgaste, Ferran amplió la ventaja poco después, en medio de los cánticos de los aficionados visitantes que ya saboreaban el título.
Pero El Sadar no concede treguas. En plena celebración azulgrana, un centro medido de Juan Cruz Bretones encontró la cabeza de Raúl García, que devolvió la incertidumbre al marcador. Quedaban aún minutos largos, con el añadido incluido, y Osasuna volcó todo su empuje en busca del empate.
El Barsa resistió con más tensión que brillo. Incluso el portero Sergio Herrera se sumó al ataque en la última jugada, símbolo de un final abierto e imprevisible.
La aritmética es clara: 14 puntos de ventaja con 15 por disputarse para el Real Madrid. La Liga, si no está decidida, ya se inclina definitivamente hacia Barcelona. Solo queda saber cuándo será oficial.