
En la región de los Yungas se endurecen las medidas de presión con el bloqueo iniciado por los choferes. El punto más crítico se encuentra en la tranca de Urujara, la cual cierra el paso y la conexión con el norte del departamento y del país. Mientras tanto, en Caranavi, se mantiene el bloqueo de los interculturales.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) grafica la compleja situación de transitabilidad: reporta siete puntos de bloqueo en la ruta al norte de La Paz, específicamente en la tranca de Urujara, puente Yolosa, San Pedro, Huayrapata, Santa Bárbara y Sapecho.
Los choferes demandan el mantenimiento vial, una mejor calidad de la gasolina y abastecimiento, en coincidencia con las exigencias de los interculturales, quienes cumplen una semana de bloqueos. Ni choferes ni interculturales lograron un acuerdo con la comisión del Gobierno que estuvo en la zona, liderada por el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes.
El bloqueo de los choferes de los Yungas empezó el viernes y tiene carácter indefinido. Hasta el momento, no se ha informado de nuevos acercamientos con el gobierno de Rodrigo Paz.
Entretanto, cientos de personas no pueden llegar a sus destinos y permanecen varadas en la carretera. Muchos otros corren el riesgo de perder los productos frutícolas y agrícolas que trasladaban a los centros de abasto de la ciudad de La Paz.
El tránsito hacia el norte de La Paz y del país está, prácticamente, paralizado desde la sede de Gobierno. Niños y adultos mayores se encuentran entre los perjudicados por esta extrema medida de presión, que exige combustible de calidad, resarcimiento por los daños provocados en los vehículos y el mantenimiento de las carreteras.