El mayor general Jim Ryan, comandante del Comando Sur del ejército de Estados Unidos, visitó Bolivia por pocas horas, como había hecho en febrero en Ecuador, donde sus tropas barrieron a los narcos de ese país en quince días.
Si esas tropas vinieran a Bolivia tendrían más trabajo que en Ecuador, no solo por la diferencia de tamaño de los dos países, sino por-que aquí se da el caso de que los narcos controlan amplios territorios, donde la soberanía nacional está en suspenso.
Los soldados norteamericanos están familiarizados con los problemas de los países afectados por el narcotráfico porque conocen cómo ese poder económico delincuencial controla 20 de los 32 estados de México.
En estas horas, el gobierno de Estados Unidos está esperando la respuesta del gobierno mexicano al pedido de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien acusa de formar parte del Cártel de ese estado.
En Ecuador, los militares norteamericanos capturaron a 90% de los capos de la droga entre el 15 y el 28 de febrero, con lo que aten-dieron el pedido que había hecho el presidente Daniel Noboa en 2025, cuando dijo que la transnacional del crimen organizado estaba amenazando a su país, que necesitaba ayuda internacional.
Por esos días, la guerra entre grupos del narco provocaba la muerte de una persona cada hora, lo que ya no se da.
En Bolivia, el Comando Sur tendría que ayudar a recuperar para la soberanía nacional algunos territorios ahora controlados por los narcos, comenzando por Chapare, para pasar luego a los parques nacionales que están ocupados por narcos de Colombia, Brasil y Paraguay.
Es probable que el ministro de defensa, Marcelo Salinas, haya mencionado estos problemas al comandante del Comando Sur y, si las cosas estuvieran bien encaminadas, las tropas norteamericanas podrían llegar pronto.
En Bolivia también, como ocurría en Ecuador, el poder de los narcos es superior a las posibilidades de defensa del Estado, por lo que Estados Unidos tendría que ayudar a Bolivia.
Al fin y al cabo, el presidente Rodrigo Paz estuvo presente en la creación del Escudo de las Amé-ricas, que se hizo en Miami ante la convocatoria del presidente Donald Trump para planificar la guerra contra los narcos en todo el hemisferio.
A raíz de ese acuerdo, los norteamericanos están ahora actuando también en Paraguay, donde de-ben eliminar a los terroristas de Hezbollah que operan en la Triple Frontera.