
En un abrir y cerrar de ojos, la Premier League parece inclinarse hacia el lado del Arsenal y alejarse del Manchester City. El conjunto de Pep Guardiola rescató un empate agónico (3-3) ante el Everton gracias a un golazo de Jérémy Doku en el minuto 97, pero el punto podría resultar insuficiente en la carrera por el título.
El panorama ahora es claro: si el Arsenal gana los tres partidos que le restan, será campeón. Los “Gunners” han recuperado el control de su destino, mientras que el City vuelve a depender de otros resultados en el tramo decisivo de la temporada.
El encuentro parecía encaminado para los “Sky Blues” tras el gol de Doku, que rompió el cero con una brillante acción individual al filo del descanso. El Everton, falto de contundencia en ataque, chocaba una y otra vez contra la seguridad de Gianluigi Donnarumma, cuya intervención en un mano a mano a falta de media hora evocó aquellas atajadas que suelen decidir campeonatos.
Sin embargo, el giro del partido llegó de forma inesperada. Un error grosero de Marc Guéhi cambió el rumbo del encuentro: en lugar de dejar correr un balón que dejaba en fuera de juego a Thierno Barry, optó por intervenir y terminó cediendo mal para Donnarumma. Barry aprovechó el regalo, robó el balón y marcó el empate, validado tras revisión del VAR.
El golpe fue inmediato. Apenas cinco minutos después, Jack O’Brien firmó el 2-1 de cabeza, y el propio Barry amplió la ventaja con su doblete tras una jugada confusa dentro del área. El City, desorientado, parecía entregar el partido y, con ello, buena parte de sus aspiraciones al título.
Pero aún quedaba drama. Erling Haaland devolvió la esperanza con el 3-2 tras una gran asistencia de Mateo Kovačić, y cuando todo parecía sentenciado, Doku volvió a aparecer en el minuto 97 con otro disparo magistral para sellar el 3-3 definitivo.
El empate deja al City a cinco puntos del Arsenal, con un partido pendiente. Incluso ganándolo, seguiría por detrás de un rival que depende de sí mismo y que afronta un calendario accesible. El título, ahora más que nunca, parece teñirse de rojo.
En esta historia, David Moyes, técnico del Everton y quien llevó a Mikel Arteta a Inglaterra, ha terminado siendo un aliado inesperado para los londinenses en la recta final del campeonato.